viernes, 14 de junio de 2024
Gigantes
viernes, 3 de mayo de 2024
Nettie Stevens – pionera de la genetica del siglo XX
martes, 30 de abril de 2024
Cromosomas - parte 2
sábado, 20 de abril de 2024
Cromosomas - parte 1
El término cromosoma procede de los vocablos griegos “chroma” y “soma”, y su significado literal es “cuerpo coloreado o cuerpo que se tiñe”. Los cromosomas se constituyen como estructuras fundamentales a nivel biológico en el caso de los organismos eucariotas y son estructuras altamente organizadas, compuestas principalmente por ADN y proteínas y en ellos se encuentran contenidas las unidades básicas de la información genética, los genes. Los genomas de los eucariotas de forma general son más complejos que los de procariotas, ya que el ADN se encuentra organizado de forma diferente al de éstos últimos. Casi siempre los genomas de procariotas contienen cromosomas únicos que normalmente son moléculas circulares de ADN doble banda, que no tienen la compactación que le dan las histonas a los cromosomas eucariotas. Además, los genomas de eucariotas están compuestos por múltiples estructuras cromosómicas, y cada uno de los cuales contiene una molécula de ADN doble banda lineal y a pesar de variar el número de estas estructuras según la especie, su estructura básica es esencialmente la misma.
La rama de la biología que se encarga del estudio de los cromosomas es la citogenética, ciencia surgió hacia comienzos del siglo XX con la finalidad de explicar los principios de Mendel a partir del comportamiento cromosómico, y por fusión de dos disciplinas, la citología y la genética, heredando de la primera los aspectos cualitativos, físicos y descriptivos, y de la segunda los enfoques cuantitativos y fisiológicos. Desde ese entonces, se ha avanzado en el desarrollo de técnicas y metodologías que brindan valiosos aportes en la resolución de problemas diagnósticos, taxonómicos y evolutivos, entre tantos otros, de diversos grupos animales y vegetales.
Adicionalmente, en la actualidad estas tecnologías son ampliamente utilizadas en medicina y, mediante el análisis de distintos tipos de tejidos, se pueden identifican cambios en los cromosomas, como cromosomas rotos, faltantes o adicionales, y éstos cambios pueden ser utilizados como signos de una enfermedad o defecto genético, e inclusive de algunos tipos de cáncer.
En todas las especies que existen en la actualidad los cromosomas mantienen, replican y regulan el uso de la información genética que se encuentra codificada en la secuencia de la molécula de ADN. Este tipo de estructuras resultan importantes no sólo para encajar físicamente las largas hebras de ADN en un pequeño espacio subcelular, sino también para organizar la regulación genética, la replicación y la reparación del ADN, así como otras funciones y procesos. Muchos de los principios de la organización cromosómica son compartidos entre diferentes especies, las cuales presentan procesos de plegamiento cada vez más complejos empleados a medida que aumenta el tamaño del genoma y los espacios físicos entre los distintos genes.
Los estudios que hace la citogenética sobre la estructura de los cromosomas consisten en analizar la forma, el tamaño y el número de los mismos para cada especie. El mejor momento para llevar a cabo dicho estudio suele ser aquel en el que los cromosomas han alcanzado su máximo grado de condensación y tienen sus bordes perfectamente definidos. Dicho momento suele ser la metafase mitótica. El estudio de la estructura externa de los cromosomas culmina con la obtención del cariotipo, es decir el patrón de cromosomas que posee una especie que se expresa por medio de un código establecido por convenio. El cariotipo se confecciona usualmente después de un apropiado tratamiento y posterior tinción de las células, para hacer más visibles los cromosomas individuales. Al diagrama simplificado de los cromosomas metafásicos del cariotipo se le denomina idiograma, el cual es característico de cada especie y representa su identidad genómica.
Nuestro viaje de hoy nos lleva a iniciar un recorrido a través de la historia de estas estructuras con la finalidad de revisar su diversidad y sus distintos tipos, con la finalidad de entender sus funciones y de como mediante su estudio se podrían resolver algunos de los problemas que afronta la medicina moderna, entre muchas otras aplicaciones.
Música del capítulo
domingo, 25 de febrero de 2024
Autobiografia de Charles Darwin – Parte 2
El genio que para muchos representa la figura de Charles Darwin no emergió como la genialidad de otros personajes universales, esto pues usualmente la mayoría de aquellos deslumbraron siendo muy jóvenes, como por ejemplo Isaac Newton, que con solo 24 años, creó las bases del cálculo diferencial e integral y de la teoría de la gravitación universal; de Werner Heisenberg, que a la misma edad creó la mecánica cuántica; también está la figura de Wofgang Pauli, quien a los 18 años ya atraía la atención y la admiración de físicos consumados. No, Darwin no fue este tipo de persona, y sin embargo es un gigante de la ciencia de todos los tiempos. A través de su biografía precisamente se muestra cómo fue floreciendo y desarrollándose su talento. Este último y sus aportes a la ciencia, fueron siendo construidos poco a poco, de forma laboriosa, al principio casi inadvertidamente; más tarde, concienzuda y metódicamente. Según pasaban los años se iba ampliando el escenario de sus intereses, los elementos que deseaba insertar en una gigantesca y abarcadora explicación de la naturaleza viva.
Su obra científica, haciendo notar todo el conjunto y no solo El origen, así como los mensajes que esta transmite se ajustan perfectamente al espíritu que ha animado a lo largo de su existencia a la Institución Libre de Enseñanza; un espíritu en el que destacan la búsqueda de la verdad mediante la indagación racional y experimental, el amor a la naturaleza y el respeto a la vida; todo ello, además, dentro de un ánimo discreto y laico. Como vimos en el capítulo anterior, fue un mal, poco dedicado estudiante. Debía haber sido médico, como quería su padre, pero, aunque pasó dos años en la Universidad de Edimburgo iniciándose en esa profesión, aunque no le agradaba. No obstante, sí que comenzó a manifestarse entonces su interés por la naturaleza. Fue también entonces cuando empezó a relacionarse con naturalistas y a recibir estímulos de ellos.
Una vez que quedó claro que no deseaba continuar con los estudios de Medicina, su padre le propuso, para evitar que se «volviera un señorito ocioso», que se hiciera clérigo, una idea que no le desagradó. Para prepararse, logrando una cierta cultura general, se matriculó hacia a principios de 1828 en la Universidad de Cambridge, donde no fue precisamente un estudiante sobresaliente: le gustaba más divertirse con los amigos y continuar con sus actividades campestres. Y de nuevo encontró a quienes le ayudaron a profundizar en sus intereses. Los principales fueron el reverendo John Stevens Henslow, catedrático de Mineralogía y de Botánica; Adam Sedgwick, catedrático de Geología, y William Darwin Fox primo segundo suyo, quien lo introdujo en la entomología.
Fue precisamente gracias a Henslow como le surgió la gran oportunidad de su vida, sin la que es muy posible que sus logros científicos, aunque probablemente habrían existido, hubieran sido mucho menores y diferentes: embarcarse como naturalista y acompañante del capitán, Robert FitzRoy en el ahora famoso Beagle. Hasta aquí llego nuestro relato en nuestro capítulo anterior, antes de que a Darwin se le presentara la oportunidad de oro, y en esta segunda parte del viaje, acompañaremos a Darwin en el viaje de su vida, descrito por sus propias palabras, en las cuales nos deja ver lo más profundo de su ser, tanto sus mayores logros, como sus fracasos, y el en ocasiones penoso camino que tuvo que recorrer, para convertirse en una de las figuras más importantes de la historia.
Charles Darwin no era un hombre de ciencia que viviese del sueldo que le reportaba su trabajo en alguna institución, como en el caso de sus principales influencias Lyell, Hooker o Henslow; Darwin era un «aficionado» a las ciencias, como fue en su tiempo su abuelo Erasmus, médico de profesión. Darwin, era en realidad un extraño caso de vocación malograda, una especie de mezcla entre sport man y cazador, su padre, le advertía: No te importa nada más que la caza, los perros y la recolección de bichos, y serás una desgracia para ti y para toda la familia. Sin embargo, por uno de esos giros sorprendentes que origina la vida, fraguó en una obra inesperada. El coleccionista de escarabajos trascendió, y del coleccionismo, la caza y el amor al campo, surgió un pensador, un filósofo de la naturaleza, uno de los más grandes de la historia.
Una vez que, en octubre de 1836, Darwin desembarcó del Beagle, habiendo finalizado el famoso viaje que durante casi cinco años le había permitido dar la vuelta al mundo, comenzó a estudiar lo que en sus cuadernos de notas había consignado y a publicar lo que más tarde, tras cuarenta y seis años de producción científica, completaría una amplísima y formidable obra científica en la que pueden encontrarse aportaciones relevantes a la geología, la botánica, el comportamiento animal, el origen de las especies, entre otras. Una producción que tendría como hitos fundamentales tres libros: El Viaje del Beagle, publicado en 1839; El Origen de las Especies, aparecido en 1859, y El origen del hombre, de 1871.
En nuestro viaje de hoy acompañaremos a Darwin en su viaje personal, un viaje que empezó con una vuelta al mundo que le permitió transformarse casi que de un señorito ocioso, a uno de los más influyentes hombres de ciencia, gracias a su legado intelectual
Música del capítulo
Savfk - All The King's Horses
8-Bit Arcade - Kraftwerk - Pocket Calculator
Kraftwerk – The Robots
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