lunes, 8 de junio de 2026

Entre reglas y excepciones: una nueva forma de hacer ADN

Durante décadas, la biología ha funcionado a partir de una idea que parece tan lógica que rara vez la cuestionamos: el ADN se copia a partir de ADN. Como si fuera un texto, una de las dos hebras de la molécula sirve de guía y otra la sigue, letra por letra, construyendo finalmente una copia fiel. Este proceso sostiene la vida tal como la conocemos: permite que las células se dividan, que los organismos crezcan y que la información genética pase de una generación a otra. En esencia, todo descansa sobre una regla sencilla: para hacer ADN, necesitas un molde. Esa idea no es solo una explicación práctica, es uno de los pilares sobre los que se ha construido la biología molecular moderna. Cada vez que hablamos de genes, de herencia o incluso de enfermedades, estamos asumiendo que ese mecanismo funciona de forma ordenada, precisa y, sobre todo, predecible. Y aunque la ciencia ha descubierto excepciones curiosas y mecanismos alternativos, la noción de copiar a partir de un molde ha permanecido firme, casi intocable, como una regla básica de cómo opera la vida en su nivel más profundo.

Sin embargo, la naturaleza tiene una forma muy particular de recordarnos que nuestras reglas son, en realidad, aproximaciones. En los últimos años, los científicos han empezado a descubrir sistemas biológicos que no encajan del todo en ese esquema clásico. No es que lo contradigan directamente, sino que lo rodean, lo estiran y, en algunos casos, lo llevan a sus límites. En bacterias, por ejemplo, se conocen mecanismos de defensa increíblemente sofisticados contra virus, estos virus conocidos como fagos, que obligan a estas células a innovar constantemente para sobrevivir. En ese contexto de lucha microscópica, han surgido enzimas capaces de hacer cosas que antes parecían improbables. Entre ellas, una que ha llamado especialmente la atención: una enzima que puede construir ADN sin seguir un molde de ADN o ARN como los que conocemos. En lugar de copiar información existente, parece utilizar su propia estructura como guía para ensamblar nuevas cadenas. No se trata de un sistema caótico ni aleatorio, sino de un proceso altamente organizado, con reglas internas que todavía estamos empezando a entender. Este hallazgo no elimina lo que sabíamos, pero sí nos obliga a mirar con más cuidado los límites de esas reglas.

En nuestro viaje de hoy vamos a activar la función de nanoreducción para explorar ese descubrimiento paso a paso, tratando de entender qué hace realmente este sistema, cómo funciona a nivel molecular y por qué es importante sin caer en exageraciones. La idea no es romper las bases de la biología, sino ampliarlas con evidencia real. Porque a veces, lo más fascinante no es que la naturaleza contradiga nuestras ideas… sino que nos muestre que aún no hemos terminado de comprenderlas.

Música del capítulo

Miguel Johnson - Buen Día Para Morir - Epic version
COSMED - Cosmic Cities — Deep Space Ambient Music & Alien Megalopolis Atmospheres 
8-Bit Misfits - RIO
Duran Duran - Is There Something I Should Know?

Enlaces

Artículo

Deng, P., Lee, H., Armijo, C., Wang, H., & Gao, A. (2026). Protein-templated synthesis of dinucleotide repeat DNA by an antiphage reverse transcriptase. Science.   Disponibe en: https://send.now/wt62km4zgbe6 

Para leer más 

Betat, H. and Mörl, M. (2015), The CCA-adding enzyme: A central scrutinizer in tRNA quality control. BioEssays, 37: 975-982. Disponibe en:
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Yue, D., Weiner, A. M., & Maizels, N. (1998). The CCA-adding enzyme has a single active site. Journal of Biological Chemistry, 273(45), 29693–29700.  Disponible en:   https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S002192581959370X 
 

jueves, 28 de mayo de 2026

El bipedalismo pudo haber seguido una ruta evolutiva más compleja de lo que se pensaba

Durante mucho tiempo, los científicos imaginaron la evolución del bipedalismo humano como una transición relativamente directa: nuestros antepasados habrían pasado de desplazarse en los árboles a caminar erguidos de manera progresiva y uniforme. Sin embargo, una investigación reciente sugiere que la realidad pudo haber sido mucho más compleja.  En un estudio publicado en la revista PNAS, un grupo de investigadores encabezado por la investigadora en paleoantropología del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, Marine Cazenave, analizó mediante tomografías computarizadas la estructura interna de fósiles pertenecientes a distintos homininos sudafricanos. El objetivo era comprender cómo distribuían el peso corporal y cómo se desplazaban estos antiguos parientes humanos.  Los resultados indican que las diferentes especies estudiadas pudieron haber desarrollado formas distintas de caminar erguidas. Es decir, el bipedalismo no habría evolucionado una sola vez siguiendo una única “ruta correcta”, sino que varias especies habrían experimentado soluciones anatómicas diferentes para desplazarse sobre dos piernas.



Uno de los fósiles estudiados pertenece a la especie Australopithecus africanus, que vivió hace aproximadamente entre 3 y 2 millones de años en Sudáfrica. El análisis de sus huesos sugiere una locomoción todavía muy vinculada a la escalada de árboles. Sus articulaciones y distribución ósea indican una postura más flexionada en rodillas, caderas y tobillos, probablemente útil tanto para caminar como para trepar.  En contraste, otros fósiles muestran adaptaciones más relacionadas con soportar peso de manera eficiente durante la marcha bípeda. Algunas estructuras óseas eran más densas y robustas, lo que indica una locomoción terrestre más frecuente.  Según los autores, estas diferencias podrían significar que varias especies de homininos coexistieron utilizando estrategias locomotoras distintas en ambientes similares. Esto rompe con la idea tradicional de una evolución lineal en la que una única forma de caminar reemplazó gradualmente a otra.


El estudio también refuerza la idea de que la evolución humana fue un proceso ramificado, lleno de experimentos evolutivos. Algunas especies conservaron habilidades arborícolas importantes mientras desarrollaban capacidades bípedas parciales, mientras que otras avanzaron hacia una locomoción más parecida a la humana moderna.  El estudio señala que el bipedalismo humano actual probablemente surgió a partir de una combinación compleja de adaptaciones acumuladas durante millones de años. Caminar erguidos no fue simplemente abandonar los árboles, sino el resultado de múltiples cambios anatómicos, ecológicos y conductuales.  Esta interpretación coincide con una visión cada vez más aceptada en paleoantropología: la evolución humana no fue una escalera recta hacia nuestra especie (Homo sapiens), sino un arbusto evolutivo con muchas ramas, especies coexistiendo y diferentes experimentos biológicos ocurriendo al mismo tiempo.

Fuente:

M. Cazenave,A. Pietrobelli,A. Luková,S. Bachmann,M.V. Caruana,R.J. Clarke,C.J. Dunmore,A.S. Hammond,J.L. Heaton,A.J. Heile,J. Hoffman,K. Kuman,D.H. Pahr,C.M. Smith,D. Stratford,A. Synek,Z.J. Tsegai,T.L. Kivell,T.R. Pickering, & M.M. Skinner.  (2026)  Swartkrans Paranthropus and Sterkfontein Australopithecus from southern Africa had different locomotor repertoires, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 123 (20) e2532193123-

miércoles, 27 de mayo de 2026

27 de mayo: el día que aprendimos a leer el ADN

Durante buena parte del siglo XX, la biología vivía una situación extraña. Se conocía que dentro de cada célula había una molécula que era capaz de transmitir la información de una generación a otra. También se sabía que esa información era responsable de rasgos visibles de los organismos, como la forma de una hoja, el color de los ojos, la estructura de una proteína.  Pero había un problema fundamental: nadie entendía cómo funcionaba ese sistema. El ADN era, en esencia, una secuencia de unidades químicas ordenadas una tras otra, como letras en una frase. Sin embargo, a diferencia de un idioma conocido, ese “texto” no podía leerse.  No existía un diccionario, no había reglas claras, y tampoco una forma directa de traducirlo en algo observable. Los científicos podían describir su estructura, inclusive podían manipularlo en ciertos contextos, pero no podían interpretar su contenido. Era como tener un libro completo en las manos, con todas sus páginas intactas, pero sin conocer el idioma en el que estaba escrito. Y eso planteaba una pregunta inevitable: si el ADN contiene información, ¿cómo se convierte esa información en algo que la célula pueda usar?

Hacia finales de los años cincuenta, esta pregunta se volvió el centro de una carrera científica intensa. Ya no se trataba solo de identificar la molécula correcta, sino de entender el proceso que conecta esa molécula con la vida misma. Las proteínas, por ejemplo, eran conocidas por su papel fundamental en casi todas las funciones celulares, desde formar parte de la estructura de las células hasta la regular la actividad enzimática.  Entonces, la conexión parecía evidente: el ADN debía contener instrucciones para construir proteínas. Pero el mecanismo seguía siendo un misterio. ¿Cómo podía una secuencia química convertirse en una cadena de aminoácidos? ¿Cuáles reglas seguía ese proceso? ¿Existía realmente un “código”, o era algo más complejo?  Durante años, estas preguntas se abordaron desde la teoría, con modelos matemáticos y propuestas abstractas. Sin embargo, faltaba algo esencial: una forma de poner a prueba esas ideas en el laboratorio. La situación cambió cuando algunos investigadores comenzaron a diseñar sistemas experimentales capaces de aislar el problema y reducirlo a sus componentes más básicos. Ese cambio marcó el inicio de una nueva etapa, en la que el código genético dejó de ser una hipótesis y empezó a convertirse en algo que podía observarse, medirse y, finalmente, comprenderse.

En nuestro viaje de hoy viajaremos al pasado con la intención de describir y recorrer ese proceso, el cómo se pasó de una molécula incomprendida a un sistema que podía leerse, cómo fue que se identificaron las primeras reglas del código genético y qué significó ese avance para la biología. Más que un descubrimiento puntual, este descubrimiento que recordamos hoy exactamente 65 años después trata de una transformación en la forma de entender la vida a nivel molecular.   Porque en algún momento, dentro de un laboratorio, el ADN dejó de ser un misterio silencioso… y comenzó, por primera vez, a tener sentido.


Música del capítulo

eL_mot4z Music - Star Wars: The Mandalorian Theme (The Mandalorian and Grogu Tribute)
D3pth0fField - Star Wars Jedi: Survivor - Ambient OST (Depth Of Field Mix)
Chiptune Planet - Queensryche - One and Only ♬Chiptune Cover♬
Queensryche – Someone Else (band version)

Enlaces

Paper

Nirenberg M.W., & Matthaei J.H.  (1961). The dependence of cell-free protein synthesis in E. coli upon naturally occurring or synthetic polyribonucleotides, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 47 (10) 1588-1602.  Disponible en:
Para leer más 

Hartman, H., & Smith, T. F. (2019). Origin of the Genetic Code Is Found at the Transition between a Thioester World of Peptides and the Phosphoester World of Polynucleotides. Life, 9(3), 69. Disponible en:
Holley, R. W. (1968).  Nobel lecture: Alanine transfer RNA. Nobel Foundation. Disponible en: https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/1968/holley/lecture/ 

Judson, H. F. (1996). The eighth day of creation: Makers of the revolution in biology (Expanded ed.). Cold Spring Harbor Laboratory Press. Disponible en:
https://www.academia.edu/32355053/Horace_Judson_THE_EIGHTH_DAY_OF_CREATION_Makers_of_the_Revolution_in_Biology 

Khorana, H. G. (1968).  Nobel lecture: Nucleic acid synthesis in the study of the genetic code. Nobel Foundation.  Disponible en:
Lengyel P.,  Speyer J.F., & Ochoa S.  (1961). SYNTHETIC POLYNUCLEOTIDES AND THE AMINO ACID CODE*, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 47 (12) 1936-1942. Disponible en:
https://www.codebiology.org/database/Genetic%20Code/LenSpeOch61.pdf 

Matthaei, J. H., Jones, O. W., Martin, R. G., & Nirenberg, M. W. (1962). Characteristics and composition of RNA coding units. Proceedings of the National Academy of Sciences, 48(4), 666–677. Disponible en:
https://doi.org/10.1073/pnas.48.4.666 

Nirenberg M. (1968). Nobel lecture: The genetic code. Nobel Foundation. Disponible en:
https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/1968/nirenberg/lecture/ 

Nirenberg M. (2004). Historical review: Deciphering the genetic code--a personal account. Trends in biochemical sciences, 29(1), 46–54. Disponible en:
https://ressources.unisciel.fr/biocell/chap6/res/0-deciphering-genetic-code-Nirenberg.pdf 

 

domingo, 17 de mayo de 2026

Australopithecus sediba - La huella que aún no encuentra su lugar

 


No sé cómo comenzó todo, pero recuerdo el movimiento entre los árboles y el suelo firme bajo mis pies. Mi cuerpo no pertenecía por completo a ninguno de esos mundos. Podía aferrarme con fuerza, elevarme entre ramas cuando era necesario, pero también podía caminar erguido durante largos trayectos. Yo no era el único. Otros como yo recorríamos este paisaje, entre claros y zonas más densas, buscando el alimento que cambiaba según las estaciones.  Nuestros cuerpos eran ligeros, nuestras manos capaces de sujetar con precisión, y nuestros movimientos combinaban equilibrio y adaptación. No conocíamos nombres, pero existíamos en ese punto intermedio donde nada estaba completamente definido. Con el tiempo, nuestros restos quedaron atrapados en la roca, preservando fragmentos de lo que fuimos, sin saber que algún día alguien intentaría entendernos.

Muchos años después, esos restos fueron descubiertos en un lugar que hoy se conoce como Malapa, en el sur de África. A partir de ellos, los investigadores reconstruyeron una especie que llamaron Australopithecus sediba. Vocablo que deriva de la lengua sudafricana sesotho y significa "simio del sur de la fuente".   La evidencia muestra que esta especie presenta una combinación de rasgos que no encaja fácilmente en una sola categoría. El cráneo y la dentición conservan características propias de australopitecos, mientras que ciertas estructuras de la pelvis, la mano y la columna presentan similitudes con formas más cercanas a los primeros miembros del género Homo. Esta mezcla de características ha dado lugar a distintas interpretaciones. Una corriente de pensamiento sugiere una posible cercanía evolutiva con los primeros Homo, mientras que otra plantea que Autralopithecus sediba se trata de una rama independiente que desarrolló rasgos similares de manera paralela. La información disponible no resuelve el problema de forma definitiva, pero sí permite entender que la diversidad de formas en este periodo fue mayor de lo que se pensaba.

En nuestro viaje de hoy examinaremos de manera detallada las distintas evidencias  evidencias asociada a Australopithecus sediba, tratando de integrar los datos anatómicos, funcionales y ecológicos disponibles.  Analizaremos aspectos como su forma de locomoción, su dieta y su posición evolutiva, diferenciando claramente entre lo que está respaldado por los fósiles y lo que permanece como hipótesis.  A través de este recorrido, trataremos de comprender mejor el papel que tiene esta especie dentro del panorama más amplio de la evolución humana.


Música del capítulo

Thomas Newman - Whisper Of A Thrill ( Meet Joe Black main theme )
Culture Capital - KHAYA | Beautiful & Deep African Meditation Music 
Chiptune planet - DIO – Don´t talk with strangers - 8-bit
Dio – Holy Diver

Enlaces

Berger, L. R., de Ruiter, D. J., Churchill, S. E., Schmid, P., Carlson, K. J., Dirks, P. H. G. M., & Kibii, J. M. (2010). Australopithecus sediba: A new species of Homo-like australopith from South Africa. *Science, 328*(5975), 195–204.  Disponible en: https://doi.org/10.1126/science.1184944

Dirks, P. H. G. M., Kibii, J. M., Kuhn, B. F., Steininger, C., Churchill, S. E., Kramers, J. D., ... Berger, L. R. (2010). Geological setting and age of Australopithecus sediba from southern Africa. *Science, 328*(5975), 205–208.  Disponible en: 
https://www.researchgate.net/publication/43080137_Geological_Setting_and_Age_of_Australopithecus_sediba_from_Southern_Africa 

de Ruiter, D. J., et al. (2013). Mandibular remains support taxonomic validity of Australopithecus sediba. *Science, 340*(6129), 1232997. Disponible en:
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Du, A., & Alemseged, Z. (2019). Temporal evidence shows Australopithecus sediba is unlikely to be the ancestor of Homo. *Science Advances, 5*(5), eaav9038.  Disponible en: https://doi.org/10.1126/sciadv.aav9038 

Hawks, J., & Berger, L. R. (2022). Mandibular ramus morphology and species identification in Australopithecus sediba. *South African Journal of Science, 118*(5/6).  Disponible en: https://www.scielo.org.za/pdf/sajs/v118n3-4/22.pdf 

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Pickering, R., Dirks, P. H. G. M., Jinnah, Z., de Ruiter, D. J., Churchill, S. E., Herries, A. I. R., Woodhead, J. D., Hellstrom, J. C., & Berger, L. R. (2011). Australopithecus sediba at 1.977 Ma and implications for the origins of the genus Homo. *Science, 333*(6048), 1421–1423.  Disponible en:
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Rein, T. R., Harrison, T., Carlson, K. J., & Harvati, K. (2017). Adaptation to suspensory locomotion in Australopithecus sediba. *Journal of Human Evolution, 104*, 1–12.  Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.jhevol.2016.12.001 

Thackeray, J. F. (2010). Comparisons between Australopithecus sediba and other hominin taxa, in the context of probabilities of conspecificity. *South African Journal of Science, 106*(7/8), Art. #348.  Disponible en:
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Williams, S. A., Prang, T. C., Meyer, M. R., Nalley, T. K., Van Der Merwe, R., Yelverton, C., ... Berger, L. R. (2021). New fossils of Australopithecus sediba reveal a nearly complete lower back. *eLife, 10*, e70447. Disponible en:
https://doi.org/10.7554/eLife.70447 


lunes, 27 de abril de 2026

El Orang Pendek - Allí donde la selva devuelve preguntas

En las selvas montañosas de la isla de Sumatra circula desde hace siglos el relato de una criatura pequeña, robusta y cubierta de pelo que camina erguida y evita el contacto humano. El Orang Pendek, aparece de forma persistente en testimonios locales, informes coloniales y expediciones modernas, siempre con descripciones sorprendentemente similares: un primate bípedo, de gran fuerza y comportamiento esquivo, asociado a zonas boscosas densas y poco exploradas. A diferencia de otros seres del imaginario tradicional, no se le atribuyen cualidades sobrenaturales ni un papel espiritual claro. Para quienes habitan estas regiones, se trata de algo real y que es parte del entorno natural, algo para la ciencia comparable con otros primates conocidos. Esta consistencia en los relatos locales ha mantenido el interés tanto de investigadores científicos, como de exploradores y naturalistas, situando así al Orang Pendek en un punto intermedio entre la zoología y la tradición cultural.


El tema adquiere mayor complejidad cuando se analiza desde la perspectiva de la ciencia. A lo largo del tiempo, diferentes enfoques han intentado explicar estos reportes: algunos los interpretan como errores de identificación de especies conocidas, especialmente orangutanes u otros primates del sudeste asiático, mientras que otros consideran la posibilidad de que se trate de una especie no descrita. En este contexto surge la noción de homínidos relictos, un concepto que plantea la supervivencia de linajes antiguos de primates o humanos arcaicos en regiones aisladas. Esta idea se apoya en cambios importantes dentro de la paleoantropología, donde se ha pasado de una visión lineal de la evolución humana a un modelo más complejo, con múltiples especies coexistiendo en distintos momentos. Aunque esta posibilidad no constituye una prueba, sí abre un espacio teórico que permite abordar el fenómeno sin descartarlo de manera inmediata.

En nuestro viaje de hoy vamos a analizar de cerca el caso del Orang Pendek, eso sí, desde una perspectiva estructurada, donde vamos a integrar la información cultural, histórica y científica disponible. Vamos a examinar las percepciones locales, los registros documentados y las interpretaciones académicas, así como otros tipos de evidencias que se han propuesto y sus limitaciones. A partir de este recorrido, vamos a definir el estado actual del conocimiento sobre el tema, diferenciando claramente entre lo que puede sostenerse con datos verificables y lo que permanece en el ámbito de la hipótesis.


Música del capítulo

Jamie Evans Music - Pirates of the Caribbean 6 OST Concept | COVER VERSION
Universal Ambients - Sumatra, 1687
8 Bits Robot – Take On Me ~ 8 BITS ~ *Extended*
A-ha -  Lifelines

Enlaces

Bayanov, D. (2012). Historical Evidence for the Existence of Relict Hominoids. The Relict Hominoid Inquiry, 1, 23–50. Disponible en: https://www.isu.edu/media/libraries/rhi/essays/Bayanov_rev.pdf 

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https://medium.com/@christopherscarson/a-decision-theoretic-framework-for-evaluating-claims-of-unknown-primate-taxa-using-bayesian-spatial-78db234a413e 

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viernes, 3 de abril de 2026

Australopithecus garhi - cuando la evolución no tenía un camino

El sol apenas asoma sobre la llanura y ya calienta la tierra abierta, cuarteada por estaciones de lluvia que van y vienen sin aviso. Camino entre hierbas bajas que se mecen con el viento y arbustos dispersos que proyectan sombras cortas, buscando algo que llevar a la boca antes de que el calor se vuelva insoportable. No estoy solo: a lo lejos, otros como yo avanzan con cautela, atentos al movimiento de otros que acechan en los bordes del paisaje. Mi cuerpo se equilibra entre dos mundos; mis piernas me llevan erguido sobre el suelo, pero mis brazos aún recuerdan la seguridad de los árboles. A veces me detengo, levanto la cabeza y observo. El aire viene lleno de olores: agua, tierra húmeda, carroña. Esos olores son pistas, señales que pueden significar alimento… o peligro. No entiendo el mundo como lo harán otros después, pero lo recorro con una mezcla de curiosidad y urgencia que guía cada uno de mis pasos.

Hoy encuentro huesos. No son recientes, pero aún guardan algo en su interior. Los tomo, los golpeo con piedras, una y otra vez, hasta que ceden. El sonido seco resuena en la llanura. Dentro hay alimento, y eso basta. No sé que este gesto será recordado, ni que alguien, en un tiempo imposible, verá en estas marcas algo más que supervivencia. Para mí es simple: hambre, esfuerzo, recompensa. Mis dientes son fuertes, mi mandíbula poderosa, y cada bocado exige trabajo. Se que no soy como los que vendrán, pero tampoco soy como los que me precedieron. Mi mundo cambia lentamente, y yo cambio con él, aunque no lo sepa. A mi alrededor, la vida se abre paso en múltiples formas: animales que pastan, otros que cazan, otros que huyen. Yo también estoy en ese juego, en ese equilibrio frágil donde cada día cuenta, donde cada decisión importa.

Y ahora, millones de años después, nuestro viaje de hoy nos prepara para hacer algo imposible: viajar hacia ese mundo perdido, para ello usaremos una máquina que atraviesa el tiempo como si fuera un río, llevándonos desde el presente hasta las orillas antiguas del Awash, en lo que hoy llaman Etiopía. Allí, en ese paisaje de sabanas abiertas y lagos intermitentes, nos espera este antiguo pariente, una criatura que vivió en un momento crucial de nuestra historia. Vamos a observarlo, a reconstruir su vida a partir de fragmentos de hueso, de herramientas rudimentarias, de huellas casi borradas por el tiempo. Pero más que datos, buscamos una historia: entender quién fue, cómo vivió y qué lugar ocupa en el largo camino que conduce hasta nosotros. Ajusten los sentidos porque estamos a punto de descender en uno de los capítulos más enigmáticos de la evolución humana.

Música del capítulo

Ioan S. Composer - Child Dreams 
Power Music Factory - Suspense 
Maverick Masculinity - 1hour of Shamanic Drums: For Energetic Breathwork & Movement
Chiptune Planet - Led Zeppelin -  Whole Lotta Love (8 bit)
Led Zeppelin - The Song Remains The Same

Enlaces

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lunes, 23 de marzo de 2026

Joanne Cameron rompió una regla biológica - La historia que revela el lado oculto del dolor y las emociones humanas

En Whitebridge, una tranquila localidad de Escocia vive una mujer cuya vida cotidiana desafía una de las experiencias más universales de la condición humana. Mientras prepara la cena en su cocina, puede apoyar accidentalmente la mano sobre una superficie caliente y no retirarla de inmediato, porque no hay una punzada ni dolor que le advierta del peligro. Otras veces descubre moretones o pequeños cortes que no recuerda haberse hecho. Para ella, las quemaduras, los golpes o las heridas no llegan acompañados de esa señal urgente que el resto de nosotros reconocemos al instante. Durante años, estos episodios parecieron simples curiosidades de su vida diaria: pequeños accidentes que ocurrían sin que mediara el sufrimiento que normalmente los acompaña. Pero detrás de esas anécdotas domésticas se escondía algo extraordinario. Aquella mujer no solo tenía una tolerancia inusual al dolor; parecía vivir casi al margen de él.  En un mundo donde el dolor, es una presencia constante, su experiencia cotidiana parecía pertenecer a una categoría completamente distinta de la realidad humana.

Con el tiempo, los médicos comenzaron a notar que su caso iba mucho más allá de una simple resistencia al dolor.  No solo podía sufrir quemaduras sin darse cuenta; también experimentaba algo aún más sorprendente: casi nunca sentía ansiedad o miedo intenso, emociones que suelen acompañar al dolor y al peligro. Sus heridas, además, parecían cicatrizar con una rapidez poco común. Lo que para la mayoría de las personas sería una señal alarmante, no sentir dolor ante una lesión, en su caso se había convertido en un rasgo casi normal de su vida.  Durante décadas vivió así, sin sospechar que su biología ocultaba una rareza científica extraordinaria. Cuando finalmente los investigadores comenzaron a estudiar su caso con mayor detenimiento, descubrieron que aquella aparente peculiaridad podía revelar algo mucho más profundo sobre el funcionamiento del cuerpo humano. Porque el dolor, esa sensación que solemos considerar simplemente desagradable, cumple en realidad un papel fundamental en nuestra supervivencia. Y entonces surgió una pregunta inquietante y fascinante al mismo tiempo: ¿qué ocurre cuando el cuerpo pierde la capacidad de sentir dolor?

En este episodio viajaremos hasta Escocia para tratar de responder esa pregunta, para ellos descenderemos por los túneles de la biología del dolor.  Nuestro viaje inicia por entender qué es realmente el dolor y por qué la evolución lo convirtió en una herramienta esencial para la supervivencia. Luego veremos cómo se genera en el sistema nervioso y cómo el propio cuerpo posee mecanismos capaces de amplificarlo o disminuirlo. En ese recorrido descubriremos dos sistemas extraordinarios que actúan como analgésicos naturales: los sistemas endógenos. Finalmente regresaremos a la historia de esta mujer escocesa, cuyo caso permitió a los científicos comprender mejor cómo estos sistemas regulan el dolor y las emociones. Porque, aunque el dolor no es algo agradable, es también una forma profunda de protección… y entenderlo es acercarnos un poco más al misterio de lo que significa estar vivos.

Música del capítulo

Jamie Evans Music - AHSOKA - Episode 5 OST Medley Cover | Star Wars
Ivan Elsasser -  Music of the Ainur
8 Bit Universe - Def Leppard -  Photograph (8 Bit )
Def Leppard - Bringin’ On the Heartbreak

Enlaces

Artículo original:

Habib, A. M., Okorokov, A. L., Hill, M. N., Bras, J. T., Lee, M. C., Li, S., Gossage, S. J., van Drimmelen, M., Morena, M., Houlden, H., Ramirez, J. D., Bennett, D. L. H., Srivastava, D., & Cox, J. J. (2019). Microdeletion in a FAAH pseudogene identified in a patient with high anandamide concentrations and pain insensitivity. British journal of anaesthesia, 123(2), e249–e253. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.bja.2019.02.019 

Para leer más 

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