lunes, 2 de marzo de 2026

Allí donde nace la curiosidad: dragones, ciencia y el impulso de conocer

Desde hace miles de años, los dragones habitan la imaginación humana. Aparecen en mitos antiguos, crónicas medievales, leyendas orientales y relatos modernos, siempre reconocibles y, al mismo tiempo, cambiantes. En términos generales, un dragón es una criatura de gran tamaño, con rasgos reptilianos,   al poder, al peligro y a fuerzas que exceden lo humano. Puede ser alado o terrestre, acuático o un ser de las montañas, benévolo pero también destructor, casi siempre ocupa un lugar en el umbral del mundo natural el sobrenatural.  En Europa, el dragón suele representarse como una bestia que escupe fuego y amenaza comunidades; en Asia, como una entidad ligada al agua, al orden cósmico y a la fertilidad. Esta diversidad no impide su reconocimiento inmediato: basta mencionar la palabra “dragón” para que una imagen poderosa se active en la mente. Ante un dragón, no estamos ante un animal cualquiera, sino ante una de las construcciones míticas más persistentes de la historia humana, documentada y descrita desde la antigüedad hasta hoy en textos históricos, artísticos y enciclopédicos.

Pero precisamente por su fuerza simbólica, el dragón plantea un problema interesante cuando se lo observa desde la ciencia. Las características que lo definen —su tamaño, su longevidad, su capacidad de volar o de expulsar fuego— rasgos que entran en conflicto directo con principios bien establecidos de la biología, la paleontología y la física.   A la fecha no existen fósiles, no se conocen restos biológicos ni evidencias ecológicas que respalden la existencia real de animales con estas características. Y, sin embargo, el dragón no desaparece. Sigue reapareciendo en relatos, supuestos avistamientos, interpretaciones pseudocientíficas y explicaciones alternativas que intentan reconciliar el mito con la realidad.  Este episodio nace precisamente de esa tensión: del choque entre una figura profundamente arraigada en la cultura humana y un marco científico que exige pruebas, límites y métodos claros. ¿Hasta dónde el dragón puede explicarse a partir de animales reales, fósiles mal interpretados o exageraciones culturales? ¿Y en qué punto deja de ser una posibilidad biológica para convertirse, definitivamente, en un símbolo?  Explorar esa frontera es el objetivo central de este viaje.

A lo largo de este episodio, viajaremos por distintas épocas y disciplinas: desde los mitos más antiguos hasta la ciencia moderna, desde fósiles y animales reales hasta límites biológicos y preguntas filosóficas. No para cazar dragones, sino para entender por qué nunca dejamos de imaginarlos. Porque al seguir su rastro, quizá estemos siguiendo algo aún más profundo: la historia de cómo intentamos comprender el mundo.

Música del capítulo

Jacob's Piano – Ed Sheeran - "I See Fire" Piano Cover (Soundtrack from The Hobbit: The Desolation of the Smaug)
Board Gems Music - Dragon Eclipse Soundtrack 
Chiptune Planet — Led Zeppelin — Ramble On (8 bit)
Led Zeppelin — Immigrant Song  

Enlaces

Blust, R. (2000). “The Origin of Dragons.” Anthropos 95(2): 519–536.  Disponible en:
https://www.researchgate.net/publication/290651836_The_origin_of_dragons   

De la Fuente, J. (2025). Art–Science Collaboration: Paleontology Inspired by Intercultural Surrealist Representations. Journal of Intercultural Communication, 25(3), 01-10. Disponible en:

Endoltseva, E. (2023). “Image of the Snake-Dragon in the Architectural Decoration …” (Anastasis Review, PDF). Disponible en:
https://anastasis-review.ro/wp-content/uploads/ARMCA-2023-X-2-06_Ekaterina-Endoltseva.pdf   

Ferhat A.. (2014).  “The Dragon Motif in Anatolian Legends.” The Journal of International Social Research 7(29).  Disponible en:
https://www.sosyalarastirmalar.com/articles/the-dragon-motif-in-anatolian-legends.pdf   

Hutton, Ronald (2024). “Dragons” (transcripción de conferencia, Gresham College).  Disponible en:
https://www.gresham.ac.uk/sites/default/files/transcript/2024-02-14-1800_Hutton-T.pdf  

Khalifa-Gueta, S. (2018). “The Evolution of the Western Dragon.” Athens Journal of Mediterranean Studies- Volume 4, Issue 4 – Pages 265-290.  Disponible en:
https://www.athensjournals.gr/mediterranean/2018-4-4-1-Khalifa-Gueta.pdf  

Khachmanyan, S. (2019). The iconography and symbology of the dragon in Armenian manuscript paintings. ARAMAZD: Armenian Journal of Near Eastern Studies, 13(2), 155–175.  Disponible en:
https://doi.org/10.32028/ajnes.v13i2.968  

Marjanić, S. (2010)  “Dragon and Hero or How to Kill a Dragon.” (ZRC SAZU / Studia Mythologica Slavica) Disponible en:  http://sms.zrc-sazu.si/pdf/13/SMS_13_09_Marjanic.pdf  

Mikayelyan, L. S. (2021). “Various Aspects of the Image of a Dragon-serpent in Armenian and South-Caucasian Sculpture …” (Actual Problems of Theory and History of Art, artículo en línea).  
Disponible en: https://actual-art.org/files/sb/11/Mikayelyan.pdf 

Miller, E. (2021). The dinosaur from 600 BCE! Interpreting the dragon of Babylon, from archaeological excavation into fringe science.   Volume 45, Issue 4.  100798 
https://discovery.ucl.ac.uk/id/eprint/10138007/3/Miller_Accepted%20Manuscript%20dinosaur%20from%20600%20BC%20Endeavour.pdf 

Naish D.  (2014).  Is Cryptozoology Good or Bad for Science?.  Scientific American. Disponible en:

Peralta, C. (2023). “On the Symbolic Use of Dragons by Jacobus de Voragine …” Religions (MDPI) 14(4): 552.  Disponible en:  https://www.mdpi.com/2077-1444/14/4/552  

Poli, D. B. Stoneman, L. (2020). “Finding the Origins of Dragons in Carboniferous Plant Fossils.” Leonardo 53(1): 50–53.  Disponible en:
Senter, Phil and Klein, Darius M. 2014. Investigation of claims of late-surviving pterosaurs: the cases of Belon’s, Aldrovandi’s, and Cardinal Barberini’s winged dragons. Palaeontologia Electronica 17.3.41A: 1-19. Disponible en: https://doi.org/10.26879/461 

Senter, Phil, "Dinosaurs and pterosaurs in Greek and Roman art and literature? An investigation of young-earth creationist claims"  (2013). Biological Science Working Papers. Paper 8. Disponible en: http://digitalcommons.uncfsu.edu/bio_wp/8 

Smith, G. E. (1919). “Dragons and Rain Gods.” Bulletin of the John Rylands Library 5(3–4): 317.  Disponible en:  https://www.manchesterhive.com/view/journals/bjrl/5/3-4/article-p317.pdf  

Sri Ranjan, D. K. & Zhou, C. (2010/2011). “The Chinese Dragon Concept as a Spiritual Force of the Masses.” Sabaragamuwa University Journal 9(1): 65–80.  Disponible en:
https://www.researchgate.net/publication/268431749_The_Chinese_Dragon_Concept_as_a_Spiritual_Force_of_the_Masses   

Zhang, Le (2024). “Different Symbolic Meanings between Chinese Dragon ‘Loong’ and Western Dragon.” (disponible bajo licencia Creative Commons).  Disponible en:
https://www.researchgate.net/publication/383381130_Different_Symbolic_Meanings_between_Chinese_Dragon_%27Loong%27_and_Western_Dragon  

domingo, 15 de febrero de 2026

A 25 años de la publicación del Genoma Humano, el borrador que cambió a la humanidad

 

Hacia finales del siglo XX, la biología atravesaba una transformación silenciosa pero profunda. Durante décadas, los genetistas habían trabajado con mapas incompletos, estudios familiares y fragmentos aislados de información molecular, intentando reconstruir el funcionamiento del ADN humano pieza por pieza. Sin embargo, el avance de la tecnología y la creciente capacidad de secuenciar material genético hicieron posible plantear una meta que hasta entonces parecía inalcanzable: leer, de principio a fin, el conjunto completo de instrucciones biológicas de nuestra especie. Así nació el Proyecto Genoma Humano, una iniciativa internacional sin precedentes que reunió a laboratorios de distintos países con un objetivo común: descifrar el código que sustenta cada célula del cuerpo humano y ponerlo a disposición de toda la comunidad científica. No era solo un desafío técnico; era una apuesta por una nueva forma de hacer ciencia, colaborativa, abierta y orientada al futuro.

Hoy, veinticinco años después de la publicación del primer borrador del genoma humano en febrero de 2001, nos detenemos para mirar atrás y comprender la magnitud de aquel momento. Lo que se presentó entonces no fue una obra terminada, sino una versión inicial, amplia pero imperfecta, que permitió por primera vez explorar casi todo el ADN humano como un conjunto. Aquel hito marcó el inicio de una etapa distinta en la investigación biomédica y en nuestra comprensión de la herencia. Desde entonces, la genómica ha evolucionado de manera extraordinaria, revelando nuevas capas de complejidad y ampliando el alcance de sus aplicaciones. Conmemorar este aniversario no significa solo recordar una fecha histórica, sino reconocer el punto de partida de una transformación que continúa redefiniendo la biología, la medicina y nuestra percepción de lo que significa estudiar la vida a nivel molecular.

Nuestra máquina del tiempo nos lleva hoy a realizar un viaje hasta el contexto en que surgió el Proyecto Genoma Humano, recordaremos el anuncio del borrador y exploraremos cómo ese primer mapa cambió para siempre la investigación científica. Será un recorrido por decisiones audaces, descubrimientos inesperados y lecciones que siguen vigentes en la genómica actual.

Música del capítulo

Alexander Nakarada - Culprit Massacre
Orbital Odyssey - Contact ⧫ Deep Space Ambient Music 
8 Bit Universe - Messy [8 Bit Tribute to Lola Young]
The Lightning Seeds  - Pure

Enlaces

Ewan Birney E. (2021). The International Human Genome Project, Human Molecular Genetics, Volume 30, Issue R2, . Pages R161–R163.  Disponible en: 
https://doi.org/10.1093/hmg/ddab198 

Gibbs R. A. (2020). The Human Genome Project changed everything. Nature reviews. Genetics, 21(10), 575–576. Disponible en:https://doi.org/10.1038/s41576-020-0275-3 

Kent, W. J., & Haussler, D. (2001). Assembly of the working draft of the human genome with GigAssembler. Genome research, 11(9), 1541–1548.  Disponible en:
https://doi.org/10.1101/gr.183201 

Miga, K.H., Koren, S., Rhie, A. et al. (2020).  Telomere-to-telomere assembly of a complete human X chromosome. Nature 585, 79–84. Disponible en:
https://doi.org/10.1038/s41586-020-2547-7 

Naidoo, N., Pawitan, Y., Soong, R., Cooper, D. N., & Ku, C. S. (2011). Human genetics and genomics a decade after the release of the draft sequence of the human genome. Human genomics, 5(6), 577–622.  Disponible en: 
Paul, S. (2025).  Breakthroughs in genetics and genomics research in the first 25 years of the new millenia. Nucleus 68, 441–444.  Disponible en:
https://doi.org/10.1007/s13237-025-00620-8

Schloissnig, S., Pani, S., Ebler, J. et al. (2025).  Structural variation in 1,019 diverse humans based on long-read sequencing. Nature 644, 442–452.  Disponible en:
https://doi.org/10.1038/s41586-025-09290-7 

Taylor D.J., Eizenga J.M., Li Q., Das A., Jenike K.M., Kenny E.E., Miga K.H., Monlong J., McCoy R.C, Paten B., Schatz M.C. (2024). Beyond the Human Genome Project: The Age of Complete Human Genome Sequences and Pangenome References. Annual Review Genomics and Human Genetics. 25:77-104. Disponible en:
https://doi.org/10.1146/annurev-genom-021623-081639 

Venter, J. C., Adams, M. D., Myers, E. W., Li, P. W., Mural, R. J., Sutton, G. G., Smith, H. O., Yandell, M., Evans, C. A., Holt, R. A., Gocayne, J. D., Amanatides, P., Ballew, R. M., Huson, D. H., Wortman, J. R., Zhang, Q., Kodira, C. D., Zheng, X. H., Chen, L., Skupski, M., … Zhu, X. (2001). The sequence of the human genome. Science (New York, N.Y.), 291(5507), 1304–1351. Disponible en:  https://doi.org/10.1126/science.1058040 

sábado, 7 de febrero de 2026

Cuando los huesos piden volver a ser leídos – quién fue Little Foot ?


Little Foot, es un fósil de hominino catalogado como StW-573, ocupa un lugar único en la historia del estudio de la evolución humana. Descubierto en Sudáfrica, se trata del esqueleto de un australopitecino con un nivel de preservación excepcional, muy superior al de la mayoría de los fósiles de homínidos tempranos. A diferencia de otros hallazgos, que suelen estar representados por fragmentos aislados, Little Foot conserva de forma conjunta gran parte del cráneo, la columna vertebral, la pelvis y las extremidades, lo que permite reconstruir con gran detalle cómo era su cuerpo y cómo se movía.  

Su antigüedad, cercana a los 3,7 millones de años, lo sitúa en un momento clave de la evolución de los homínidos, cuando el bipedalismo ya estaba bien establecido, pero aún coexistía con adaptaciones para la vida en los árboles. Gracias a esta combinación de rasgos, Little Foot se ha convertido en una referencia central para comprender la anatomía, la locomoción y la ecología de los australopitecinos del sur de África. Al mismo tiempo, su estudio ha reavivado debates clásicos sobre la diversidad de especies en este grupo, mostrando que incluso los fósiles mejor preservados pueden dar lugar a interpretaciones distintas cuando se analizan desde marcos teóricos diferentes.

En los últimos años, el interés por Little Foot ha ido más allá de su anatomía y su contexto geológico, para centrarse también en su posición taxonómica. En noviembre de 2025 se publicó un nuevo artículo que retoma este debate desde una perspectiva crítica. Este trabajo no presenta nuevos fósiles ni reinterpretaciones espectaculares del esqueleto, sino que se enfoca en revisar cuidadosamente cómo se han utilizado ciertos rasgos anatómicos para asignar a Little Foot a una especie concreta.   El artículo se inscribe en una larga tradición de estudios que revisan, afinan o cuestionan propuestas previas a partir de comparaciones detalladas y de una reflexión metodológica sobre qué características son realmente útiles para clasificar a los homínidos fósiles. Mas que cerrar una discusión, este tipo de trabajos pone de relieve que la taxonomía no es un ejercicio definitivo, sino un proceso dinámico, en el que nuevas lecturas de datos ya conocidos pueden modificar la forma en que entendemos fósiles clave. En este contexto, este artículo funciona como un punto de partida para revisar con mayor cautela y profundidad el estatus de Little Foot dentro de la evolución humana temprana.

Nuestra máquina del tiempo nos lleva hasta unos 3 millones 700 mil años atrás, hasta la localidad de Sterkfontein en Sudáfrica, donde veremos de cerca algunos detalles sobre este particular fósil homínido, que abre una una ventana al pasado profundo a través de un cuerpo casi intacto que nos permite imaginar cómo caminaban, trepaban y habitaban el mundo nuestros ancestros, cuando la humanidad apenas comenzaba a tomar forma.

Música del capítulo

othopux - Midnight Fault Line
Music for - INDIAN FLUTE MUSIC for Yoga and Meditation - Pure Positive Vibes
8 Bit Universe - All Right Now [8 Bit Tribute to Free]
Living Colour -  Cult of Personality

Enlaces

Martin, J. M., L. Morris-Obst, A. B. Leece, S. Baker, A. I. R. Herries, and D. S. Strait. 2025. “ The StW 573 Little Foot Fossil Should Not Be Attributed to Australopithecus prometheus.” American Journal of Biological Anthropology 188, no. 4: e70177.  Disponible en: https://doi.org/10.1002/ajpa.70177. 

Para leer más 

Beaudet, A., Clarke, R. J., Heaton, J. L., Pickering, T. R., Carlson, K. J., Crompton, R. H., Jashashvili, T., Bruxelles, L., Jakata, K., Bam, L., Van Hoorebeke, L., Kuman, K., & Stratford, D. (2020). The atlas of StW 573 and the late emergence of human-like head mobility and brain metabolism. Scientific reports, 10(1), 4285. Disponible en:
Clarke R.J., Tobias P.V. (1995).  Sterkfontein Member 2 Foot Bones of the Oldest South African Hominid.Science  269,521-524.  Disponible en:
Clarke, R. J. (1998). First ever discovery of a well-preserved skull and associated skeleton of Australopithecus. South African Journal of Science, 94(10), 460–463. Disponible en:
https://journals.co.za/doi/epdf/10.10520/AJA00382353_236 

Clarke, R.J. (2008). "Latest information on Sterkfontein's Australopithecus skeleton and a new look at Australopithecus" (PDF). South African Journal of Science. 104 (11–12): 443–449. Disponible en:
https://www.scielo.org.za/pdf/sajs/v104n11-12/a1510412.pdf 

Clarke, R. J., & Kuman, K. (2019). The skull of StW 573, a 3.67 Ma Australopithecus prometheus skeleton from Sterkfontein Caves, South Africa. Journal of human evolution, 134, 102634. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.jhevol.2019.06.005 

Crompton, R. H., McClymont, J., Elton, S., Thorpe, S., Sellers, W., Heaton, J., Pickering, T. R., Pataky, T., Carlson, K. J., Jashashvili, T., Beaudet, A., Bruxelles, L., Goh, E., Kuman, K., & Clarke, R. (2021). StW 573 Australopithecus prometheus: Its Significance for an Australopith Bauplan. Folia primatologica; international journal of primatology, 92(5-6), 243–275. Disponible en: https://doi.org/10.1159/000519723 

Polakovic G.  (2024).  Little Foot fossil analysis helps unlock when humans and apes diverged. USC Today.  Disponible en: https://today.usc.edu/little-foot-fossil-analysis-human-ape-evolution-usc-research/ 

Stratford D, Granger DE, Bruxelles L, Clarke RJ, Kuman K, Gibbon RJ. (2017).  Comments on ‘The age of fossil StW573 (‘Little Foot’): An alternative interpretation of 26Al/10Be burial data’. S Afr J Sci.;113(5/6), Art. #a0213.  Disponible en:

miércoles, 21 de enero de 2026

El silencio y la palabra, una singularidad en el código genético

El código genético es uno de los conceptos más centrales de la biología moderna porque establece la forma en que la información hereditaria se transforma en materia viva. A través de este sistema, las instrucciones almacenadas en el ADN y el ARN se traducen en proteínas, las moléculas que realizan casi todas las funciones dentro de la célula. Durante décadas, el código genético se presentó como un conjunto de reglas claras y estables, en el que cada codón tenía un significado preciso y universal. Esta aparente simplicidad permitió entender cómo pequeñas variaciones en la información genética podían producir cambios en la estructura y función de las proteínas, sentando las bases de la genética, la biotecnología y la medicina molecular. Además, la notable conservación del código genético entre organismos muy distintos reforzó la idea de un origen común de la vida y convirtió a este sistema en uno de los mejores ejemplos de continuidad evolutiva. Sin embargo, esta visión también llevó a pensar que el código genético era rígido e inmutable, una especie de lenguaje perfecto que no admitía ambigüedades. Solo con el paso del tiempo comenzaron a aparecer excepciones que obligaron a cuestionar esa idea y a reconocer que, incluso en los principios más básicos de la biología, existe un margen para la flexibilidad y la adaptación.

En este contexto, el estudio realizado por Shalvarjian y colaboradores representa una singularidad notable dentro de la biología molecular. Publicado en la revista PNAS, este trabajo se centra en la arquea metanogénica Methanosarcina acetivorans y en un fenómeno que desafía la idea clásica de un código genético rígido. Los autores muestran que en este microorganismo el codón UAG, tradicionalmente considerado una señal de parada, puede tener un doble significado funcional: detener la síntesis de una proteína o permitir la incorporación del aminoácido pirrolisina. Lo más llamativo es que esta ambigüedad no está controlada por un mecanismo especializado y estricto, como ocurre en otros casos conocidos, sino que es tolerada y regulada de manera indirecta por la propia fisiología celular. Este hallazgo convierte al estudio en un ejemplo excepcional de cómo la vida puede operar en los márgenes de sus propias reglas, mostrando que la ambigüedad genética no siempre es un error, sino que puede ser una estrategia estable y funcional. En ese sentido, el trabajo de Shalvarjian et al. no solo amplía nuestro conocimiento sobre un organismo particular, sino que invita a repensar la naturaleza misma del código genético.

Música

Epic Music World - Ruben K & Lara Ausensi‬ - Sands Of Valhalla ‪
Cale Alit  -  Persian Santoor - Healing Music For Inspiration & Meditation
8 Bit Universe - Pour Some Sugar On Me [8 Bit Tribute to Def Leppard] 
Soft Cell – Tainted Love

Enlaces

K.E. Shalvarjian,G.L. Chadwick,P.I. Pérez,P.H. Woods,V.J. Orphan, & D.D. Nayak.   (2025). Methanogenic archaea encoding Pyrrolysine maintain ambiguous amber codon usage, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 122 (45) e2517473122.  Disponible en:
https://doi.org/10.1073/pnas.251747312 

Para leer más 

Gong, X., Zhang, H., Shen, Y., & Fu, X. (2023). Update of the Pyrrolysyl-tRNA Synthetase/tRNAPyl Pair and Derivatives for Genetic Code Expansion. Journal of bacteriology, 205(2), e0038522. Disponible en: https://doi.org/10.1128/jb.00385-22 

Li, J., Kang, P.T., Jiang, R. et al. (2023).  Insights into pyrrolysine function from structures of a trimethylamine methyltransferase and its corrinoid protein complex. Commun Biol 6, 54  Disponible en:  https://doi.org/10.1038/s42003-022-04397-3 

D.G. Longstaff, R.C. Larue, J.E. Faust, A. Mahapatra, L. Zhang, K.B. Green-Church, & J.A. Krzycki. (2007). A natural genetic code expansion cassette enables transmissible biosynthesis and genetic encoding of pyrrolysine, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 104 (3) 1021-1026.  Disponible en:
Lukeš, J., Eliáš, M., Kachale, A., van der Gulik, P. T. S., & Speijer, D. (2025). Natural and artificial variations of the standard genetic code. Current biology : CB, 35(22), R1104–R1126.
Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.cub.2025.09.071 

Pánek, T., Žihala, D., Sokol, M., Derelle, R., Klimeš, V., Hradilová, M., Zadrobílková, E., Susko, E., Roger, A. J., Čepička, I., & Eliáš, M. (2017). Nuclear genetic codes with a different meaning of the UAG and the UAA codon. BMC biology, 15(1), 8.  Disponible en:
https://doi.org/10.1186/s12915-017-0353-y 

Peiter N., Rother M.  (2022).  SECIS-dependent selenocysteine translation in Archaea. Life Science Alliance, 6 (1) e202201676.  Disponible en:  
https://www.life-science-alliance.org/content/lsa/6/1/e202201676.full.pdf

Xian Fu, Dieter Söll & Anastasia Sevostyanova (2018) Challenges of site-specific selenocysteine incorporation into proteins by Escherichia coli , RNA Biology, 15:4-5, 461-470. Disponible en:


martes, 23 de diciembre de 2025

La primera noche compartida: fuego y memoria en el mundo neandertal


La idea de este episodio nació a partir de la lectura de un artículo científico publicado el pasado 10 de diciembre de 2025 en la revista Nature, titulado “La evidencia más temprana de hacer fuego”, por parte de un equipo internacional de arqueólogos y paleoantropólogos encabezado por Rob Davis del Museo Británico, Marcus Hatch de la Universidad Queen Mary de Londres y Sally Hoare de la Universidad de Liverpool, en el cual presentan la evidencia más antigua conocida de producción deliberada de fuego por parte de homininos a partir de hallazgos en la localidad de Barnham, Suffolk, Inglaterra.   Más allá del dato técnico —la percusión de minerales, las huellas térmicas, los contextos arqueológicos— el trabajo invita a una reflexión más amplia: el fuego no es solo una tecnología, sino una frontera. Una frontera entre depender del azar o del entorno, y comenzar a intervenir activamente en él. Leer ese estudio no solo aporta información nueva sobre el pasado profundo, sino que obliga a replantear qué significó, en términos humanos, aprender a “llamar” al fuego.

A partir de esa pregunta —qué cambia cuando el fuego deja de ser un accidente y se vuelve un gesto aprendido— surgió la necesidad de explorar el tema desde otro registro. No para explicar los datos del artículo, sino para pensar en las personas detrás de esos datos: grupos humanos enfrentados al frío, a la pérdida, a la incertidumbre, y obligados a construir sentido en un mundo hostil. El relato que sigue no es una reconstrucción histórica ni una hipótesis científica, sino una pequeña obra literaria original de ficción, que está anclada en lo que hoy sabemos sobre los neandertales y su relación con el fuego. Una forma de acercarnos, desde la imaginación informada, a una de las experiencias más decisivas de nuestra historia como especie.  

Desde tiempos muy antiguos, muchas culturas han contado historias sobre un fuego que no estaba dado, sino que fue obtenido, robado o entregado tras un acto de riesgo.  Ese motivo —presente en mitos muy distintos entre sí— no habla solo del origen de una técnica, sino de algo más profundo: la experiencia humana de atravesar la oscuridad y asegurar la continuidad del grupo. En pleno invierno, cuando la noche se alarga y el frío obliga a reunirse, el fuego se convierte en más que calor: es centro, memoria y promesa de supervivencia. Celebraciones actuales como la Navidad, con su énfasis en la luz en medio de la oscuridad, la reunión familiar y el recuerdo de los ausentes, no descienden directamente de esos mitos antiguos, pero dialogan con la misma necesidad humana recurrente. Este episodio se sitúa en ese cruce: entre ciencia, mito y memoria, aprovechando un momento del año que sigue recordándonos por qué encender una llama —real o simbólica— nunca ha sido un gesto trivial.

Es probable que nunca lleguemos a conocer las palabras específicas con las que los neandertales nombraron el fuego, el viento o a los animales que compartieron su entorno. Tampoco podemos reconstruir con precisión los relatos que transmitieron ni el significado consciente que atribuían a ciertos gestos repetidos. Sin embargo, la evidencia disponible permite afirmar que, frente a condiciones ambientales adversas, estos grupos humanos se reunían alrededor del fuego, compartían recursos, cuidaban a individuos vulnerables y mantenían vínculos sociales con quienes habían muerto. En ese conjunto de prácticas —el control del fuego, la cohesión del grupo y la preservación de la memoria social— se reconoce un patrón profundamente humano, observable a lo largo del tiempo y del registro arqueológico. Antes de los sistemas simbólicos formalizados y de los calendarios, ya existía la necesidad de luz en la oscuridad, de calor frente al frío y de continuidad frente a la pérdida. Es en ese terreno común donde el pasado profundo y el presente se encuentran.


Antes de los calendarios.
Antes de los dioses.
Antes de las fechas.
Los humanos ya se reunían alrededor del fuego
para no morir de frío
y para no olvidar a los suyos.
Eso es lo que sabemos.
Eso es lo que imaginamos.


Música del capítulo


Dead Can Dance - Nierika 
Music For - Slow Shamanic Drums - Grounding to Mother Gaia
Paleowolf - Eternity in Winter / Ethereal Norse Ambient
Chefelf - White Christmas (8bit)
Queensrÿche - White Christmas  

Enlaces

Davis, R., Hatch, M., Hoare, S. et al. (2025). Earliest evidence of making fire. Nature.  Disponible en:

jueves, 18 de diciembre de 2025

Recordando a Theodosius Dobzhansky a 50 años de su muerte

Theodosius Dobzhansky, fue una de las figuras más importantes en la biología en el siglo XX. Nacido en 1900 en la actual Ucrania, y formado inicialmente en el ambiente científico ruso, emigró hacia los Estados Unidos en 1927 para integrarse en el laboratorio de Thomas Hunt Morgan, que en ese momento era el epicentro mundial de la genética experimental. Allí, trabajando con la mosca de la fruta, Drosophila, desarrolló las ideas que lo convertirían en un pilar de la síntesis moderna de la evolución.   Antes de Dobzhansky, la biología evolutiva era un mosaico de enfoques separados: los naturalistas y los paleontólogos describían la evolución desde una perspectiva macroscópica, mientras que los genetistas estudiaban mutaciones y herencia pero sin un marco unificador. Dobzhansky fue quien articuló una visión coherente que integraba ambos mundos. 

Su libro de 1937 Genetics and the Origin of Species, demostró que los mecanismos propios del enfoque genético como  la variación, la mutación, la recombinación y que las fuerzas como la selección natural, la deriva genética y el flujo génico, eran suficientes para explicar la adaptación y la especiación en poblaciones reales. Con ello, no solo fundó la genética de poblaciones moderna, sino que estableció una base sólida para comprender cómo cambian las especies a lo largo del tiempo.  Su trabajo transformó la investigación evolutiva al pasar del laboratorio a la naturaleza: Dobzhansky estudió poblaciones silvestres de Drosophila y mostró que esta especia poseía una diversidad genética mucho más rica de lo que se creía, revelando que la evolución no es una reliquia del pasado, sino un proceso activo y continuo.

El impacto de Dobzhansky trascendió ampliamente el ámbito teórico. Su enfoque empírico y su insistencia en combinar genética, ecología y historia natural dieron forma a gran parte de la biología evolutiva contemporánea. Mostró cómo los factores ambientales modulan la eficiencia de los genes, también el cómo la adaptación es un diálogo permanente entre los organismos y su entorno, y además cómo la variación genética es el combustible indispensable de la selección natural. En su obra además, reflexionó con profundidad sobre la biología humana y las implicaciones culturales de la evolución, siempre combatiendo las ideas pseudocientíficas en torno al concepto de raza. Su célebre frase de 1973 “Nada en biología tiene sentido si no es a la luz de la evolución”, sintetiza su legado intelectual y se ha convertido en una de las afirmaciones más citadas en la historia de las ciencias de la vida. 

Hoy, muchas de las áreas más dinámicas de la investigación, como la genómica poblacional, la genética de la conservación, los estudios sobre adaptación rápida al cambio climático, la evolución de microorganismos y los virus, incluso la medicina personalizada, continúan construyéndose sobre los principios que él ayudó a formular. Dobzhansky no solo resolvió un problema histórico de integración en la biología: enseñó a generaciones enteras a pensar evolutivamente.  Su obra sigue viva porque sigue siendo útil, porque explica fenómenos actuales y porque ofrece un marco conceptual que permite entender desde los patrones globales de biodiversidad hasta las mutaciones que surgen en el interior de una célula. En la confluencia entre rigor experimental, reflexión filosófica y compromiso con la claridad científica, Dobzhansky dejó una huella que aún marca el camino de la biología moderna.

Hoy a 50 años de su muerte, nuestra máquina del tiempo nos permitirá hacer un viaje hasta la ciudad de Nemyriv, hacia los primeros días del siglo XX, donde podremos conocer de cerca su historia, y el legado científico que ha llegado hasta nosotros. 

Música del Capítulo

Zach Bjorklund - Land Of Brilliant Lights 
Dream Clinic - Lords Of Steel
Biorythmicbear - It's a Lo-Fi 8 Bit Christmas Medley
Sershen & Zaritskaya - All Alone On Christmas

Enlaces

Ayala, F.J. (1985). «Theodosius Dobzhansky». Biographical Memoirs of the National Academy of Sciences 55: 163-213. Disponible en:
https://web.archive.org/web/20240809165833/https://www.nasonline.org/wp-content/uploads/2024/06/dobzhansky-theodosius.pdf 

Barahona, A., & Ayala, F. J. (2005). Theodosius Dobzhansky's role in the emergence and institutionalization of genetics in Mexico. Genetics, 170(3), 981–987.  Disponible en:
https://doi.org/10.1093/genetics/170.3.981 

Brisco-Ford E.  1975. Theodosius Grigorievich Dobzhansky, 25 January 1900 - 18 December 1975. Biogr. Mems Fell. R. Soc. (23): 58–89. Disponible en:
Castro Moreno, J.A. (2013). ¿NADA EN BIOLOGÍA TIENE SENTIDO SI NO ES A LA LUZ DE LA EVOLUCIÓN? Ciência & Educação (Bauru), vol. 19, núm. 4, pp. 971-994 Disponible en:
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=251029395012 

Kryzhanovska M.A., Z.M. Prokopiak H.M. Holinei. (2025). Theodosius Dobzhansky: his life and scholarly contributions. Faktori eksperimental noi evolucii organizmiv 36:168-173  Disponible en:
http://utgis.org.ua/journals/index.php/Faktory/article/view/1732 

Palamarchuk M. (2023).(Un)celebrated Ukrainians Who Changed the Course of History: Theodosius Dobzhansky. The latter-day Darwin from Nemirov.  Kyiv Post.  Disponible en:
https://www.kyivpost.com/post/18563 

Sydow, M.von. (2012). From Darwinian Metaphysics towards Understanding the Evolution of Evolutionary Mechanisms.  A Historical and Philosophical Analysis of Gene-Darwinism and Universal Darwinism. Disponible en:


lunes, 15 de diciembre de 2025

Australopithecus deyiremeda - dejando huellas en la tierra y sombras en las ramas

Yo fui Deyiremeda, pero me decían Deyi, un "pariente cercano" en lengua afar. Mi día empezaba al amanecer, con el sol que caia sobre la sabana y los bosquecillos. Caminaba balanceándome ligeramente, sintiendo la tierra bajo mis pies con dedos curvos y flexibles. A diferencia de mis vecinos, los afarensis, la familia de Lucy, que pisaban firmes en las llanuras abiertas comiendo hierbas y raíces de sabana, yo prefería los árboles. Mi pie tenía un pulgar que me resultaba ideal para agarrarme a ramas y escapar de los leopardos y otros grandes animales que nos cazaban. Allí en lo alto, recolectaba frutos, hojas tiernas y nueces de plantas, así como algunos insectos en las sombras frescas; mis dientes eran pequeños, con los caninos simples, estaban hechos para esa dieta basada en plantas, pero no para masticar cosas duras. 

Trepaba para descansar o huir, sintiendo el viento en mi pelaje, y en el suelo empujaba con el segundo dedo para equilibrar mi marcha entre cielo y tierra. Vivíamos cerca de los afarensis en Woranso-Mille, pero sin competir mucho: ellos en zonas abiertas con pastos, pero yo en los rincones más boscosos. Era una coexistencia pacífica en un mundo cambiante, donde el clima secaba los bosques y nos empujaba a adaptarnos.   Un día, un temblor marcó el fin de mi era. Millones de años después, mis huesos –como la mandíbula juvenil o mi pie parcial– fueron desenterrados por científicos, quienes analizaron los isótopos de carbono para confirmar mi dieta arbórea y mi pie para probar que la trepada persistía. Mi historia, se publicó en un artículo de Nature hacia finales de noviembre de 2025, y en el muestra que la evolución era un baile ramificado entre ramas y suelo, con primos como yo. Desde el pasado, les digo a Uds. que me escuchan, que miren atrás, ya que en mis pasos está el inicio de los suyos.

El descubrimientos de Lucy, el famoso esqueleto de Australopithecus afarensis hallado en 1974 por Donald Johanson, mostró que nuestros ancestros eran bípedos, con pies adaptados al suelo pero aún mantenían una morfología arbórea, y una dieta mixta con recursos disponibles tanto en los bosques como en las sabanas, permitiendo a la especie de Lucy adaptarse a los cambios climáticos. Pero Lucy y los suyos no estaban solos, en 2015 se propuso la existencia de otra especie: Australopithecus deyiremeda, que se encontró a unos 35 km de la localidad de Hadar.   Con esta propuesta, los científicos se tomaron las cosas con calma, ya que esta descripción se basaba en mandíbulas y dientes por lo cual en ese momento no hubo consenso total. Sus descubridores la vieron distinta de la especie de Lucy, ésto por sus dientes más pequeños y sus mandíbulas más robustas, sugiriendo con esto la existencia de unas diversidad homínida mayor a la que se esperaba. 

Los críticos, de forma coherente, cuestionaron la validez de Australopithecus deyiremeda, por las escasas muestras y también por la posible variaciones que se da de manera natural dentro de las especies, debatiendo con estos argumentos si ésta era una especie real o solo una forma de Australopithecus afarensis.  

Este estudio, que vamos a revisar el día de hoy describe 13 nuevos fósiles de Australopithecus deyiremeda en la localidad de Burtele, datados entre 3.59 y 3.33 millones de años y muestran que A. deyiremeda se puede diferenciar de manera válida y lo  comparan con otras especies como Ardipithecus ramidus y A. afarensis.  Este artículo valida la especie y pinta con esto un Plioceno africano más diverso, lo cual es importante porque influye en la forma en que hoy vemos nuestra evolución. 


Música del capítulo

Melodic Music Extension - John Williams - Carol of the Bells Extended
Futurescapes - Sci Fi Ambience - The Spire: Dark Atmospheric Sci Fi Ambient Music 
8 Bit Universe - All I Want for Christmas Is You (8-Bit Version)
8 Bit Universe - Sleigh Ride (8-Bit Version)
Shakin’ Stevens  - Merry Christmas Everyone

Enlaces

Fuente
Haile-Selassie, Y., Schwartz, G.T., Prang, T.C. et al. (2025). New finds shed light on diet and locomotion in Australopithecus deyiremeda. Nature.  Disponible en:
Para leer más 

Arizona State University.  December 12, 2025.   This 3.4 Million-Year-Old Foot Changes the Story of Human Origins.  SciTechDaily.  Disponible en:
https://scitechdaily.com/this-3-4-million-year-old-foot-changes-the-story-of-human-origins/
  
Haile-Selassie, Y., Saylor, B., Deino, A. et al. (2012). A new hominin foot from Ethiopia shows multiple Pliocene bipedal adaptations. Nature 483, 565–569.  Disponible en:
Kimbel, W. H., & Delezene, L. K. (2009).  Lucy redux: A review of research on Australopithecus afarensis. Yearbook of Physical Anthropology, 52, 2–48. Disponible en:
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ajpa.21183 

SWI swissinfo.ch.  26 noviembre 2025.  Lucy´ coexistió con otra especie de Australopithecus, los deyiremeda.  Sociedad Suiza de Radio y Televisión.  Disponible en:  
https://www.swissinfo.ch/spa/lucy-coexisti%C3%B3-con-otra-especie-de-australopithecus%2C-los-deyiremeda/90509464   

Wood, B., & Lonergan, N. (2008). The hominin fossil record: taxa, grades and clades. Journal of anatomy, 212(4), 354–376.  Disponible en:  
Capítulos que enlazan con este:

Australopithecus deyiremeda

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