Hay algo extraño en nuestra relación con el pasado: a veces sabemos que ocurrió, y sin embargo, nunca podremos observarlo directamente. Nadie puede regresar para contemplar cómo vivieron los primeros seres humanos, escuchar sus voces o presenciar los encuentros que cambiaron el rumbo de nuestra historia. Todo lo que sabemos procede de aquello que el tiempo dejó atrás. Un hueso enterrado durante cientos de miles de años. Un diente olvidado en una cueva. Una herramienta abandonada por unas manos que desaparecieron hace muchísimo tiempo. A veces, incluso, una pequeña molécula que logró sobrevivir donde casi todo lo demás se perdió. Durante generaciones, hemos intentado reconstruir nuestra historia reuniendo esos fragmentos, como quien intenta comprender un relato del que solo conserva algunas páginas dispersas. Pero cada nueva evidencia plantea también una pregunta incómoda: ¿cuánto de esa historia desapareció para siempre? ¿Cuántas poblaciones existieron sin dejar restos que podamos encontrar? ¿Cuántos encuentros ocurrieron entre grupos humanos de los que nunca tendremos un testimonio directo? Quizá una parte importante de nuestro pasado no está simplemente escondida. Quizá ha desaparecido de una forma que nunca podremos revertir.
Y, sin embargo, la historia de la ciencia demuestra que los límites de lo que podemos conocer rara vez permanecen inmóviles. Durante mucho tiempo creímos que los huesos eran casi todo lo que podíamos preguntar al pasado. Después aprendimos que dentro de ellos podían sobrevivir moléculas capaces de contarnos historias que la anatomía nunca habría podido revelar. El ADN antiguo transformó nuestra comprensión de la evolución humana y nos mostró que nuestros antepasados no vivieron aislados, sino que formaron parte de una historia mucho más compleja de migraciones, encuentros y mezclas. Pero incluso las moléculas tienen sus límites. El tiempo también las destruye. Y cuando una fuente de evidencia desaparece, la pregunta parece inevitable: ¿significa eso que la historia que contenía se ha perdido para siempre? Tal vez no. Porque una población puede desaparecer y, aun así, dejar consecuencias que continúen viajando a través de las generaciones. A veces, para encontrar una historia que parecía perdida, no necesitamos buscar aquello que desapareció. Necesitamos aprender a reconocer las huellas que dejó en quienes sobrevivieron.
En nuestro viaje de hoy vamos a recorrer precisamente esa historia: la búsqueda constante de nuevas formas de conocer un pasado que nunca podremos observar directamente. Recorreremos el camino que ha seguido la ciencia para aprender a extraer información de un pasado que parecía condenado al silencio. Pero, sobre todo, intentaremos responder una pregunta sencilla y profunda: ¿cuánto puede sobrevivir de una historia cuando ya casi todo lo que la protagonizó ha desaparecido? Porque quizá el pasado nunca deja de existir por completo. Quizá solo espera a que aprendamos una nueva forma de escucharlo.
Música del capítulo
Alexandra Tsikina - Polar Bear
Scott Buckley - Passage of time
EpicWave Journey - Orchestral Power to Unleash the Hero Inside You
8 Bit Universe - Clint Eastwood [8 Bit Cover Tribute to Gorillaz]
Edwyn Collins - A girl like you
Artículo principal
Zhang, Y., Biddanda, A., Johnson, S. A., O’Dushlaine, C., & Moorjani, P. (2026). Recovering signatures of archaic hominin introgression using ancestral recombination graphs. Science. Advance online publication. Disponible en: https://doi.org/10.1126/science.aef8874
Enlaces
Dalén, L., Heintzman, P. D., Kapp, J. D., & Shapiro, B. (2023). Deep-time paleogenomics and the limits of DNA survival. Science, 382(6666), 48–53. Disponible en: https://doi.org/10.1126/science.adh7943
Der Sarkissian, C., Allentoft, M. E., Ávila-Arcos, M. C., Barnett, R., Campos, P. F., Cappellini, E., Ermini, L., Fernández, R., da Fonseca, R., Ginolhac, A., Hansen, A. J., Jónsson, H., Korneliussen, T., Margaryan, A., Martin, M. D., Moreno-Mayar, J. V., Raghavan, M., Rasmussen, M., Sandoval-Velasco, M., ... Orlando, L. (2015). Ancient genomics. Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences, 370, Article 20130387. Disponible en: https://doi.org/10.1098/rstb.2013.0387
Dolgova, O., & Lao, O. (2018). Evolutionary and medical consequences of archaic introgression into modern human genomes. Genes, 9(7), Article 358. Disponible en: https://doi.org/10.3390/genes9070358
Goodrum, M. R. (2023). Reconcieving paleoanthropology in the era of the modern evolutionary synthesis. PaleoAnthropology, 2023(2), 246–257. Disponible en: https://doi.org/10.48738/2023.iss2.101
Gopalan, S., Atkinson, E. G., Buck, L. T., Weaver, T. D., & Henn, B. M. (2021). Inferring archaic introgression from hominin genetic data. Evolutionary Anthropology, 30(3), 199–220. Disponible en: https://doi.org/10.1002/evan.21895
Hendy, J., Welker, F., Demarchi, B., Speller, C., Warinner, C., & Collins, M. J. (2018). A guide to ancient protein studies. Nature Ecology & Evolution, 2, 791–799. Disponible en:
https://eprints.whiterose.ac.uk/id/eprint/129160/1/Hendy_et_al_Final_Revised_Manuscript.pdf
Hubisz, M. J., Williams, A. L., & Siepel, A. (2020). Mapping gene flow between ancient hominins through demography-aware inference of the ancestral recombination graph. PLOS Genetics, 16(8), Article e1008895. Disponible en: https://doi.org/10.1371/journal.pgen.1008895
Kelleher, J., Wong, Y., Wohns, A. W., Fadil, C., Albers, P. K., & McVean, G. (2019). Inferring whole-genome histories in large population datasets. Nature Genetics, 51(9), 1330–1338. Disponible en:
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6726478/
Kistler, L., Ware, R., Smith, O., Collins, M., & Allaby, R. G. (2017). A new model for ancient DNA decay based on paleogenomic meta-analysis. Nucleic Acids Research, 45(11), 6310–6320. Disponible en: https://doi.org/10.1093/nar/gkx361
Knapp, M., Lalueza-Fox, C., & Hofreiter, M. (2015). Re-inventing ancient human DNA. Investigative Genetics, 6, Article 4. Disponible en: https://doi.org/10.1186/s13323-015-0020-4
Pang, X.-X., & Zhang, D.-Y. (2024). Detection of ghost introgression requires exploiting topological and branch length information. Systematic Biology, 73(1), 207–222. Disponible en: https://doi.org/10.1093/sysbio/syad077
Reinhard, F. (2025). Direct and circumstantial traces. Philosophy of Science, 92, 1477–1487. Disponible en: https://doi.org/10.1017/psa.2025.10124
Slatkin, M., & Racimo, F. (2016). Ancient DNA and human history. Proceedings of the National Academy of Sciences, 113(23), 6380–6387. Disponible en: https://doi.org/10.1073/pnas.1524306113
Speidel, L., Forest, M., Shi, S., & Myers, S. R. (2019). A method for genome-wide genealogy estimation for thousands of samples. Nature Genetics, 51, 1321–1328. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31477933/
Wood, B. (2000). Investigating human evolutionary history. Journal of Anatomy, 197(1), 3–17. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1468106/
Wood, B., & Richmond, B. G. (2000). Human evolution: Taxonomy and paleobiology. Journal of Anatomy, 196(1), 19–60. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1468107/



