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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Barbara McClintock - La revolución silenciosa que cambió la genética

Durante mucho tiempo pensamos que el código de la vida era como un libro impreso en piedra, un manual de instrucciones rígido y estático, en el cual cada gen ocupaba un lugar fijo e inalterable. En las primeras décadas del siglo veinte, la ciencia estaba convencida de que las reglas de la herencia eran sencillas y matemáticas, comparando a los genes con cuentas alineadas a lo largo de un collar. Sin embargo, los procesos vivos van mucho más allá de las fórmulas preconcebidas. Descifrarlos exigía una dedicación singular, capaz de concentrar toda su atención en esos detalles imprevistos que la ciencia de la época prefería pasar por alto. Esa persona fue Barbara McClintock, una notable mujer de ciencia que dedicó su vida a descifrar los misterios de las células vegetales caminando entre campos de maíz y mirando a través de los lentes de un microscopio.  En una época donde muy pocas mujeres tenían acceso a los laboratorios universitarios, Barbara McClintock no solo desafió las barreras sociales de su tiempo, sino también las ideas más respetadas de la biología. Con paciencia infinita y una agudeza visual impresionante, descubrió algo que la ciencia tardaría más de treinta años en aceptar: que el mapa de la vida no era ese texto inerte, sino una estructura dinámica, viva y capaz de cambiar sus propias instrucciones cuando el entorno la pone a prueba.


El camino recorrido por McClintock comenzó en los laboratorios de la Universidad de Cornell, donde perfeccionó las técnicas para teñir y observar los cromosomas del maíz.  Demostró físicamente cómo se intercambia la información genética durante la reproducción de las plantas, un logro impresionante que le valió el respeto de sus colegas. Sin embargo, la verdadera revolución ocurrió varios años más tarde en Cold Spring Harbor, cuando notó que los colores de los granos en las mazorcas no seguían las reglas tradicionales de los cruces mendelianos. Al seguir la pista de esas pequeñas manchas en los granos de maíz, descubrió la existencia de fragmentos de ADN capaces de cambiar de posición dentro del cromosoma, actuando como verdaderos interruptores que encendían o apagaban a otros genes.  La comunidad científica de la época, fascinada por los avances de la química y los modelos cuantitativos en bacterias, no logró comprender la dimensión de sus hallazgos. Su teoría sobre un genoma flexible y capaz de autorregularse ante el estrés celular fue recibida con silencio y desconfianza. Pero lejos de desanimarse o buscar discusiones estériles, McClintock prefirió guardar silencio público y continuar su trabajo en solitario, segura de que la observación rigurosa terminaría por darle la razón frente a las modas académicas.

En nuestro viaje de hoy recorreremos la vida y la obra de Barbara McClintock, explorando desde sus primeros años y sus avances microscópicos en Cornell hasta el aislamiento de sus hallazgos y su posterior vindicación con el Premio Nobel en Fisiología de 1983. A través de su historia, descubriremos cómo sus observaciones no solo revolucionaron nuestra comprensión del ADN y sentaron las bases de la epigenética moderna, sino que transformaron para siempre la historia de la ciencia. Hoy la recordamos en este espacio a 34 años de su muerte.

Música del capítulo

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Cryo Chamber - Dark Space Music for Stellar Nurseries and Molecular Clouds
8 BITS MUSIC - Billy Ocean - Get outta my dreams get into my car Chiptune Cover
Billy Ocean - Loverboy

Enlaces

Chomet, P., & Martienssen, R. (2017). Barbara McClintock's Final Years as Nobelist and Mentor: A Memoir. Cell, 170(6), 1049–1054.  https://doi.org/10.1016/j.cell.2017.08.040

Chomet, P. S., Wessler, S., & Dellaporta, S. L. (1987). Inactivation of the maize transposable element Activator (Ac) is associated with its DNA modification. The EMBO journal, 6(2), 295–302. 
https://doi.org/10.1002/j.1460-2075.1987.tb04753.x

Creighton, H. B., & McClintock, B. (1931). A correlation of cytological and genetical crossing-over in Zea mays. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 17(8), 492–497.  https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.17.8.492

Fedoroff N.V. (1994). Barbara McClintock, 16 June 1902 - 2 September 1992. Biogr. Mems Fell. R. Soc.; (40): 265–280. 
https://doi.org/10.1098/rsbm.1994.0039

Fedoroff N. V. (1994). Barbara McClintock (June 16, 1902-September 2, 1992). Genetics, 136(1), 1–10.  https://doi.org/10.1093/genetics/136.1.1

Fedoroff, N. V. (1995). Barbara McClintock: 1902–1992. En Biographical Memoirs (Vol. 68, pp. 211–235). National Academy of Sciences.
https://www.researchgate.net/publication/11735620_Barbara_McClintock_June_16_1902-September_2_1992

Fedoroff, N. V. (2012). McClintock’s challenge in the 21st century. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 109(50), 20200–20204.  https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3528499/

Gross, L. (2003). Distinct mechanisms control transposon inheritance through epigenetic pathways. PLoS Biology, 1(3), e83.
https://doi.org/10.1371/journal.pbio.0000084

Kass L. B. (2003). Records and recollections: a new look at Barbara McClintock, Nobel-Prize-winning geneticist. Genetics, 164(4), 1251–1260. 
https://doi.org/10.1093/genetics/164.4.1251

Kass, L.B., Chomet, P. (2009). Barbara McClintock. In: Bennetzen, J.L., Hake, S. (eds) Handbook of Maize. Springer, New York, NY.
https://www.researchgate.net/publication/226273251_Barbara_McClintock

Kass, L. B., & Wayne, R. (2004). Barbara McClintock’s publications (1926–1984): A historical perspective. Maize Genetics Cooperation Newsletter, 78, 102–110.
http://labs.plantbio.cornell.edu/wayne/pdfs/kass-wayne3.pdf

McClintock, B. (1929). A cytological and genetical study of triploid maize. Genetics, 14(2), 180–222.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1201029/pdf/180.pdf

McClintock, B. (1950). The origin and behavior of mutable loci in maize. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 36(6), 344–355.  https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.36.6.344

McClintock B. (1953). Induction of Instability at Selected Loci in Maize. Genetics, 38(6), 579–599.  https://doi.org/10.1093/genetics/38.6.579

McClintock, B. (1983). The significance of responses of the genome to challenge. The Nobel Foundation. https://www.nobelprize.org/uploads/2018/06/mcclintock-lecture.pdf

National Library of Medicine. (2021).  Profiles in Science: The Barbara McClintock Papers. https://profiles.nlm.nih.gov/spotlight/ll

Pray, Leslie; Zhaurova, Kira (2008), "Barbara McClintock and the Discovery of Jumping Genes (Transposons)", Nature Education, 1 (1), Nature Publishing Group
https://www.nature.com/scitable/topicpage/barbara-mcclintock-and-the-discovery-of-jumping-34083/

Ravindran, S. (2012). Barbara McClintock and the discovery of jumping genes. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 109(50), 20198–20199. https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.1219372109

Shah, E.  (2016).  A tale of two biographies: the myth and truth of Barbara McClintock. HPLS 38, 18
https://www.researchgate.net/publication/309881095_A_tale_of_two_biographies_the_myth_and_truth_of_Barbara_McClintock

Siguier, P., Gourbeyre, E., & Chandler, M. (2014). Bacterial insertion sequences: their genomic impact and diversity. FEMS microbiology reviews, 38(5), 865–891. https://doi.org/10.1111/1574-6976.12067

The Nobel Assembly at Karolinska Institutet. (1983). Press release: The 1983 Nobel Prize in Physiology or Medicine to Barbara McClintock. NobelPrize.org.
https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/1983/press-release/

Turriziani-Colonna. F. (2014). "Barbara McClintock (1902-1992)". Embryo Project Encyclopedia ( 2014-07-05 ). ISSN: 1940-5030.   


miércoles, 27 de mayo de 2026

27 de mayo: el día que aprendimos a leer el ADN

Durante buena parte del siglo XX, la biología vivía una situación extraña. Se conocía que dentro de cada célula había una molécula que era capaz de transmitir la información de una generación a otra. También se sabía que esa información era responsable de rasgos visibles de los organismos, como la forma de una hoja, el color de los ojos, la estructura de una proteína.  Pero había un problema fundamental: nadie entendía cómo funcionaba ese sistema. El ADN era, en esencia, una secuencia de unidades químicas ordenadas una tras otra, como letras en una frase. Sin embargo, a diferencia de un idioma conocido, ese “texto” no podía leerse.  No existía un diccionario, no había reglas claras, y tampoco una forma directa de traducirlo en algo observable. Los científicos podían describir su estructura, inclusive podían manipularlo en ciertos contextos, pero no podían interpretar su contenido. Era como tener un libro completo en las manos, con todas sus páginas intactas, pero sin conocer el idioma en el que estaba escrito. Y eso planteaba una pregunta inevitable: si el ADN contiene información, ¿cómo se convierte esa información en algo que la célula pueda usar?

Hacia finales de los años cincuenta, esta pregunta se volvió el centro de una carrera científica intensa. Ya no se trataba solo de identificar la molécula correcta, sino de entender el proceso que conecta esa molécula con la vida misma. Las proteínas, por ejemplo, eran conocidas por su papel fundamental en casi todas las funciones celulares, desde formar parte de la estructura de las células hasta la regular la actividad enzimática.  Entonces, la conexión parecía evidente: el ADN debía contener instrucciones para construir proteínas. Pero el mecanismo seguía siendo un misterio. ¿Cómo podía una secuencia química convertirse en una cadena de aminoácidos? ¿Cuáles reglas seguía ese proceso? ¿Existía realmente un “código”, o era algo más complejo?  Durante años, estas preguntas se abordaron desde la teoría, con modelos matemáticos y propuestas abstractas. Sin embargo, faltaba algo esencial: una forma de poner a prueba esas ideas en el laboratorio. La situación cambió cuando algunos investigadores comenzaron a diseñar sistemas experimentales capaces de aislar el problema y reducirlo a sus componentes más básicos. Ese cambio marcó el inicio de una nueva etapa, en la que el código genético dejó de ser una hipótesis y empezó a convertirse en algo que podía observarse, medirse y, finalmente, comprenderse.

En nuestro viaje de hoy viajaremos al pasado con la intención de describir y recorrer ese proceso, el cómo se pasó de una molécula incomprendida a un sistema que podía leerse, cómo fue que se identificaron las primeras reglas del código genético y qué significó ese avance para la biología. Más que un descubrimiento puntual, este descubrimiento que recordamos hoy exactamente 65 años después trata de una transformación en la forma de entender la vida a nivel molecular.   Porque en algún momento, dentro de un laboratorio, el ADN dejó de ser un misterio silencioso… y comenzó, por primera vez, a tener sentido.


Música del capítulo

eL_mot4z Music - Star Wars: The Mandalorian Theme (The Mandalorian and Grogu Tribute)
D3pth0fField - Star Wars Jedi: Survivor - Ambient OST (Depth Of Field Mix)
Chiptune Planet - Queensryche - One and Only ♬Chiptune Cover♬
Queensryche – Someone Else (band version)

Enlaces

Paper

Nirenberg M.W., & Matthaei J.H.  (1961). The dependence of cell-free protein synthesis in E. coli upon naturally occurring or synthetic polyribonucleotides, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 47 (10) 1588-1602.  Disponible en:
Para leer más 

Hartman, H., & Smith, T. F. (2019). Origin of the Genetic Code Is Found at the Transition between a Thioester World of Peptides and the Phosphoester World of Polynucleotides. Life, 9(3), 69. Disponible en:
Holley, R. W. (1968).  Nobel lecture: Alanine transfer RNA. Nobel Foundation. Disponible en: https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/1968/holley/lecture/ 

Judson, H. F. (1996). The eighth day of creation: Makers of the revolution in biology (Expanded ed.). Cold Spring Harbor Laboratory Press. Disponible en:
https://www.academia.edu/32355053/Horace_Judson_THE_EIGHTH_DAY_OF_CREATION_Makers_of_the_Revolution_in_Biology 

Khorana, H. G. (1968).  Nobel lecture: Nucleic acid synthesis in the study of the genetic code. Nobel Foundation.  Disponible en:
Lengyel P.,  Speyer J.F., & Ochoa S.  (1961). SYNTHETIC POLYNUCLEOTIDES AND THE AMINO ACID CODE*, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 47 (12) 1936-1942. Disponible en:
https://www.codebiology.org/database/Genetic%20Code/LenSpeOch61.pdf 

Matthaei, J. H., Jones, O. W., Martin, R. G., & Nirenberg, M. W. (1962). Characteristics and composition of RNA coding units. Proceedings of the National Academy of Sciences, 48(4), 666–677. Disponible en:
https://doi.org/10.1073/pnas.48.4.666 

Nirenberg M. (1968). Nobel lecture: The genetic code. Nobel Foundation. Disponible en:
https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/1968/nirenberg/lecture/ 

Nirenberg M. (2004). Historical review: Deciphering the genetic code--a personal account. Trends in biochemical sciences, 29(1), 46–54. Disponible en:
https://ressources.unisciel.fr/biocell/chap6/res/0-deciphering-genetic-code-Nirenberg.pdf 

 

jueves, 4 de septiembre de 2025

Hipócrates y el juramento que sobrevivio milenios



En la antigua Grecia, alrededor del siglo V a.C., la medicina estaba profundamente entrelazada con la religión, la superstición y la observación empírica limitada. Las enfermedades eran consideradas castigos divinos o resultados de la intervención de espíritus y deidades. Los tratamientos más comunes incluían rituales, ofrendas a los dioses, purgas, sangrías y el uso de amuletos. En medio de este contexto, en la isla de Cos, surgió un médico que cambiaría la historia de la medicina para siempre: Hipócrates. Reconocido como el “Padre de la Medicina”, Hipócrates promovió la idea revolucionaria de que las enfermedades tenían causas naturales y que la observación, la razón y la ética debían guiar la práctica médica.

Hipócrates rechazando los regalos de Artajerjes (grabado)

Hipócrates y su escuela introdujeron el concepto de enfermedad como un fenómeno natural, gobernado por leyes observables del cuerpo humano y del entorno. Esta perspectiva marcó un antes y un después en la medicina, separando el arte de curar de la magia y el mito. Se promovía la observación minuciosa de los pacientes, el registro de los síntomas y la búsqueda de tratamientos que respetaran la integridad del cuerpo. En este marco, surgió lo que hoy conocemos como el Juramento Hipocrático, un conjunto de principios éticos que guiaría a los médicos a lo largo de los siglos.

Aunque no existe certeza absoluta de que Hipócrates haya redactado personalmente el juramento, se le atribuye su autoría dentro del Corpus Hipocrático, una colección de textos médicos y filosóficos que incluían enseñanzas sobre diagnóstico, tratamiento, ética y conducta profesional. El juramento, en sus versiones más antiguas, establece compromisos fundamentales: actuar por el bienestar del paciente, no causar daño deliberadamente, mantener la confidencialidad y transmitir los conocimientos médicos a la siguiente generación. Estas ideas formaron la base de la ética médica y, con el tiempo, se convirtieron en un símbolo universal de la responsabilidad profesional.

Durante la Edad Media, la medicina europea estuvo profundamente influenciada por la Iglesia y el pensamiento religioso. En este periodo, el Juramento Hipocrático sufrió modificaciones para adaptarse a los valores cristianos predominantes. Se incorporaron referencias explícitas a Dios, se reforzó la idea del servicio desinteresado y se promovió la humildad y la obediencia a principios morales y espirituales. Aunque estas adaptaciones modificaban algunos aspectos de la versión original, el núcleo ético permanecía: el médico debía actuar con responsabilidad, dedicación y respeto por la vida.

En paralelo, se preservaron y transmitieron los textos hipocráticos en monasterios y escuelas de medicina surgidas en torno a la Iglesia. Los monjes y eruditos copiaban cuidadosamente los manuscritos y los estudiaban, asegurando que el conocimiento médico antiguo no se perdiera. Esta labor de conservación fue crucial, ya que permitió que los textos de Hipócrates y otros autores griegos y romanos sobrevivieran hasta el Renacimiento.

El Renacimiento supuso un cambio radical en la aproximación a la ciencia y la medicina. El interés por los textos clásicos griegos y romanos llevó a médicos, filósofos y académicos a redescubrir las enseñanzas de Hipócrates, Galeno y otros pensadores antiguos. La imprenta permitió la reproducción masiva de los textos, democratizando el acceso al conocimiento médico. 

Grabado bizantino del juramento hipocrático, siglo XII

En este contexto, el Juramento Hipocrático fue incorporado de nuevo en las universidades europeas, aunque adaptado a los valores humanistas y a la visión científica emergente.  Durante esta época, se promovió la idea de que el médico debía estudiar al paciente en su totalidad: cuerpo, mente y entorno social. Se enfatizó la importancia de la observación directa, la recopilación de casos clínicos y la transmisión del conocimiento a los estudiantes de medicina. El juramento se convirtió en un recordatorio constante de que la práctica médica debía estar guiada por principios éticos, sin perder de vista la humanidad de quienes buscaban ayuda.

Con el advenimiento de la medicina moderna, la ética hipocrática se enfrentó a nuevos desafíos. La creciente especialización médica, la investigación científica y los avances tecnológicos transformaron la práctica clínica. La medicina dejó de ser un arte limitado a la experiencia empírica para convertirse en una ciencia basada en evidencia. Sin embargo, la necesidad de un marco ético sólido continuaba siendo indispensable.  Durante el siglo XIX, se realizaron múltiples intentos de reformulación del Juramento Hipocrático, con el objetivo de adaptarlo a los nuevos contextos científicos y sociales. Universidades en Europa y América comenzaron a exigir que los graduados en medicina pronunciaran un juramento inspirado en Hipócrates, enfatizando la responsabilidad profesional, la confidencialidad y el respeto por la vida humana. Estos cambios aseguraron que, a pesar de la complejidad creciente de la medicina, los principios fundamentales del juramento siguieran vigentes.

Tras las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial, la comunidad médica internacional reconoció la necesidad de actualizar los códigos éticos tradicionales. Los juicios de Núremberg revelaron que médicos habían participado en experimentos inhumanos y violaciones graves a los derechos humanos. En respuesta a todo esto, en el año 1948, la Asociación Médica Mundial adoptó la Declaración de Ginebra, un documento que reinterpretaba los principios del Juramento Hipocrático para la medicina moderna. La Declaración enfatizaba la dignidad del paciente, la igualdad en la atención médica y la obligación del médico de proteger la vida humana, independientemente de raza, religión o estatus social.

Posteriormente, en 1964, el médico y farmacólogo estadounidense Louis Lasagna redactó una versión moderna del Juramento Hipocrático que empezó a utilizarse en facultades de medicina de habla inglesa. Esta versión incorporaba la autonomía del paciente, la necesidad de basar las decisiones médicas en evidencia científica y el compromiso del médico con la actualización constante de sus conocimientos. La esencia del juramento —actuar con integridad, no causar daño y servir a la humanidad— permanecía intacta, demostrando la perdurabilidad de los principios de Hipócrates.

Más allá de su función práctica, el Juramento Hipocrático se convirtió en un símbolo de la ética médica y de la responsabilidad profesional. Su pronunciación en ceremonias de graduación de medicina es un rito que conecta a los médicos contemporáneos con siglos de tradición. Cada palabra del juramento refleja un compromiso profundo con la vida, la ciencia y la sociedad. El juramento también ha influido en debates sobre bioética, investigación médica y derechos del paciente. Conceptos como la confidencialidad, la no maleficencia, la beneficencia y la justicia encuentran en Hipócrates su origen conceptual. 

Incluso en contextos donde se han desarrollado códigos éticos alternativos, como la Declaración de Helsinki o las guías de ética clínica moderna, se reconoce la influencia del juramento original.  A lo largo de los siglos, el Juramento Hipocrático ha estado vinculado a diversas historias y anécdotas que muestran su impacto cultural. Por ejemplo, se cuenta que, en muchas universidades europeas del siglo XIX, los estudiantes de medicina debían pronunciar el juramento ante una imagen de Hipócrates, mientras sosteniendo instrumentos médicos simbólicos. Esta ceremonia servía no solo para formalizar el compromiso ético, sino también para reforzar la identidad profesional y la conexión con la historia de la medicina. Otra curiosidad es que el juramento ha sido objeto de interpretaciones y adaptaciones en distintas culturas. En algunos países, se incluyeron referencias a principios religiosos locales, mientras que en otros se enfatizó la importancia de la igualdad social y el acceso universal a la salud. Esta flexibilidad ha permitido que el juramento sobreviva y permanezca vigente, adaptándose a contextos históricos y sociales cambiantes.

En el siglo XXI, el Juramento Hipocrático sigue siendo relevante, aunque los desafíos médicos se han transformado. La medicina moderna enfrenta dilemas complejos: investigación genética, inteligencia artificial en diagnóstico, decisiones sobre final de vida y pandemias globales. Aun así, los principios esenciales del juramento —integridad, compromiso con la vida y respeto por el paciente— proporcionan un marco ético sólido que guía la práctica médica en estos contextos.  Graduados de medicina de todo el mundo continúan pronunciando versiones adaptadas del juramento. En algunos casos, estas versiones incluyen compromisos explícitos con la sostenibilidad ambiental, la justicia social y la colaboración internacional, mostrando que la esencia del juramento puede coexistir con los valores contemporáneos.  El Juramento Hipocrático ha sobrevivido varios milenios, desde la Grecia antigua hasta el presente, porque encarna principios universales que trascienden el tiempo, la geografía y la cultura. Su historia no solo refleja la evolución de la medicina como ciencia, sino también la construcción de la ética profesional y la responsabilidad social de los médicos. Desde sus raíces en la isla de Cos, pasando por adaptaciones medievales y humanistas, hasta las versiones modernas en facultades de medicina de todo el mundo, el juramento sigue siendo un faro que guía a quienes se dedican a cuidar la vida humana.   

En un mundo donde la tecnología y la ciencia avanzan a un ritmo vertiginoso, recordar las enseñanzas de Hipócrates resulta fundamental. La medicina no solo requiere conocimiento y habilidad técnica, sino también integridad, empatía y un compromiso ético profundo. Por ello, el Juramento Hipocrático permanece vivo: no solo como un texto histórico, sino como un pacto que une a generaciones de médicos alrededor del mundo en un objetivo común: preservar la vida, aliviar el sufrimiento y servir a la humanidad con honor y responsabilidad.

Juramento Hipocrático en griego antiguo

Ὅρκον Ἱπποκράτους

Ἱερὰν ὑπόσχεσιν ἀποτίθεμαι Ἀπόλλωνι ἰατρῷ, Ἀσκληπιῷ, Ὑγιείᾳ καὶ Πανάκειᾳ, καὶ θεοῖς καὶ θεαῖς πᾶσιν ἐπικαλοῦμαι ἐπίκληρον:

Ἐν πρώτοις διδασκάλῳ ὑμῖν, ὡς πατρί, τὴν τέχνην ἐπιστήσομαι καὶ μαθητὰς ἐξεπαιδεύσω ἀνεξαρτήτως μισθοῦ.

Ἐφ᾽ ὠφελείᾳ τῶν ἀσθενούντων ἐφαρμόσω τὰς θεραπείες κατὰ δύναμιν καὶ κρίσιν· καὶ κακόν τε καὶ ἀδίκημα ἀποφεύξομαι.

Οὐ δηλητήριον δώσω οὐδενὶ, οὐδὲ αἰμορραγίαν ἐπιφέρω· οὐ μὴ ἀμβλώσω γυναῖκα.

Τὰ δὲ ἰατρικὰ μυστήρια οὐκ ἐξευρῶ οὐδὲ ἀποκαλύψω.

Juramento Hipocrático Clásico

“Juro por Apolo médico, por Asclepio, por Higía y Panacea, y por todos los dioses y diosas, poniendo por testigos que cumpliré, según mi poder y mi juicio, este juramento y este pacto:
  • Considerar a quien me enseñó este arte como a mis padres, compartir mis conocimientos con mis discípulos sin retribución y enseñarles este arte.
  • Aplicar los regímenes para el beneficio de los enfermos según mi capacidad y juicio; evitar todo mal y toda injusticia.
  • No administrar veneno a nadie, ni sugerirlo; no inducir a una mujer al aborto.
  • Mantener mi vida y mi arte sin corrupción; no practicar la eutanasia.
  • Mantener en secreto todo lo que vea o escuche en la práctica médica, considerando todo esto confidencial.”

Juramento Hipocrático Moderno (Louis Lasagna, 1964)

“Considero la medicina como una vocación y no solo como un oficio. Me comprometo a dedicar mi vida al servicio de la humanidad.
  • Otorgaré a mis maestros y colegas el respeto que merecen y compartiré mis conocimientos con generosidad.
  • Practicaré mi arte con conciencia y dignidad, y ante todo, no causaré daño intencionadamente.
  • Mantendré respeto por la autonomía del paciente y protegeré su confidencialidad.
  • Respetaré los secretos de aquellos que confían en mí, y haré todo lo posible para aliviar el sufrimiento.
  • Reconozco los límites de mis conocimientos y me comprometo a actualizarlos constantemente, procurando siempre el bienestar de los enfermos y el progreso de la ciencia médica.”
Música del capítulo


Sound Of Freedom - Cinematic

Ryan Rad - Ancient Greek Lyre - Oracles of the Pythia



Para leer más

01. Sánchez-Salvatierra, J.M., & Taype-Rondan, A. (2018). Evolución del Juramento Hipocrático: ¿qué ha cambiado y por qué?. Revista Médica De Chile, 146(12).

02.  Eraso-López J.  (2016).  El Juramento Hipocrático y la declaración actual.  Asociación Nacional de Médicos de Colombia.  Disponible en:

03.  Remis, J. A.,  (2009). Pasado y presente del juramento Hipocrático Análisis de su vigencia. Revista Argentina de Radiología, 73(2), 139-141. Disponible en:

04.  Zanetta-Brener  P., Lichtenstein A.   (2022).  Juramento de Hipócrates: un análisis crítico.   Rev. bioét. (Impr.) 30(3):516-24. Disponible en:  

05.  Davey, L.M. (2001).  The Oath of Hippocrates: An Historical Review.  Neurosurgery, Vol. 49, No. 3. Disponible en:  
 

viernes, 30 de septiembre de 2022

La historia de la genetica III - desde la teoria cromosomica de la herencia hasta la genetica clasica

En los anteriores capítulos de este podcast, hemos hecho un retrospectiva histórica desde la antigüedad, hasta el nacimiento de una nueva ciencia, la ciencia de la herencia, cuyos principios fueron determinados por Gregor Mendel hacia 1865 a partir de los experimentos con el guisante.  Las ideas de Mendel se encontraron descontextualizadas, pues par el momento en que publica sus resultados, el mundo de la ciencia, en concreto la Biología, aun carecía del bagaje científico para entenderlas y aplicarlas.  Es así que 16 años luego de la muerte de Mendel, de alguna manera se podría decir que varias mentes notables, como de Vries, Correns y Tschermak, llegan a más o menos las mismas conclusiones que el monje agustino, cada uno en un contexto diferente pero que definitivamente tenían concepciones distintas a las de Mendel, y más bien trataron de acomodar las ideas de este para justificar sus ideas evolutivas que en ese momento trataban de explicar el mecanismo de creación de híbridos, mas que el mecanismo de transmisión de características.

Sin embargo un cuarto personaje en esta historia llamada oficial, y que no se incluye como uno de los redescubridores de Mendel, a pesar de que fue probablemente el que más lo entendió, y además se encargó  de divulgar sus hallazgos, fue el biólogo inglés William Bateson, quien interpretó y defendió las ideas de Mendel, fundando una corriente de pensamiento llamada Mendelismo, que fue dominante durante los primeros 15 años del siglo 20 y que no debería ser confundido con la Genética Clásica, ideas desarrolladas a partir de 1915 por Thomas Morgan.  Según el Mendelismo, las características no son transmitidas por los gametos sino por elementos o unidades denominados “caracteres–unidad” primero y factores, después, que se transmiten de padres a hijos en las células sexuales. Estas ideas estaban también asociadas a la “presencia – ausencia” según la cual los únicos estados posibles de un “factor” eran bien su presencia o bien su ausencia. 

Acá aparece el trabajo de Morgan y sus colaboradores, destacando que el mismo se opuso al mendelismo de Bateson, al punto en que las teorías de ambos son diferentes.  Ambas teorías se diferencian básicamente en la forma en la que adoptan e interpretan a los “factores”, llamados “genes” en el caso de Morgan, de manera que los factores de Morgan son conocidos en la actualidad como “alelos”. En las ideas de Morgan los genes pueden poseer muchas formas alternativas a diferencia de los postulados de Bateson. Por otra parte, en la genética clásica, hay un concepto que no tiene equivalente en el “mendelismo” que es el mapeo genético. Por tanto, el trabajo de Bateson puede identificarse como un primer programa de investigación, paradigma o teoría genética en cambio, el trabajo de Morgan y sus discípulos es un programa de investigación, paradigma o teoría sucesora

El biólogo norteamericano Walter Sutton fue el primero hacia el año 1902, en proponer que los cromosomas obedecían las leyes de Mendel, señalando “la asociación entre los pares cromosómicos, paterno y materno, y su subsiguiente separación durante meiosis, lo cual podía constituir la base física de las leyes mendelianas de la herencia". Simultáneamente el biólogo alemán Theodor Boveri demostró que era necesaria la presencia de todos los cromosomas para que se llevara a cabo de forma correcta el desarrollo embrionario. Ambos investigadores de forma independiente postulan en 1902 la teoría cromosómica de la herencia que dice “los genes están en los cromosomas”.

Hacia el año 1901 por su parte el zoólogo americano Clarence McClung propuso que el sexo se determina por un solo cromosoma accesorio que portaba la información definida de algunos caracteres asociados al sexo, sin embargo Nettie Maria Stevens quien fuera la primera mujer a la que se le reconoció su investigación científica y que fue pionera en los estudios de la citogenética, propuso que el sexo se determina por la herencia de 2 cromosomas específicos. Es así que casi simultáneamente pero posterior a Stevens, el biólogo norteamericano Edmund Wilson quien propuso las primeras relaciones filogenéticos entre diversos grupos de invertebrados con base en sus investigaciones en embriones de moluscos, nemátodos y anélidos, termina por llegar a las mismas ideas que Stevens en 1905 respecto al mecanismo de determinación del sexo.

Finalmente, Thomas Hunt Morgan descubre en la mosca de la fruta el patrón de herencia ligada al sexo y demuestra en el año 1910 la teoría cromosómica de la herencia.  Las ideas de Morgan permitieron finalmente entender los principios de la genética, separando el mecanismo de la herencia de manera definitiva a la herencia citoplasmática, cimentando la idea de que la herencia implicaba la transferencia de los genes localizados en el núcleo celular, vinculados de forma directa con los cromosomas.  Además, Morgan también postula que la recombinación genética constituye el mecanismo evolutivo fundamental de las especies. 

Morgan continuó sus experimentos y demostró en su Teoría de los genes de 1926, que los mismos se encuentran unidos en diferentes grupos de encadenamiento, y que los alelos se intercambian o entrecruzan dentro del mismo grupo. Sin lugar a dudas Morgan fue un gran hombre de ciencia, cuyas investigaciones se han considerado el pilar fundamental para la comprensión de la genética tal y como la entendemos hoy en día, junto con Gregor Mendel.  

Hoy nuestra máquina del tiempo nos lleva a inicios del siglo XX, donde veremos como las ideas de Bateson y el mendelismo, se mezclan con las ideas de la teoría cromosómica de la Herencia y a través de la escuela de Morgan, se terminan de consolidar dando origen a una disciplina que trasciende más allá de su campo, y hoy es una poderosa herramienta en diversos campos, como la Taxonomía, la Ecología, la Evolución y la Fisiología entre otros

Música del capítulo

Steven Price - Task Force X - Suicide Squad Main Theme
John Paesano - Marvel's Daredevil season 3 OST - End Credits extended
Robert Miles - BlackedBit - Fable - Chiptune 
Robert Miles - Children ( Dream version)

Enlaces

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Sturtevant, A. H. 1965. A history of genetics. Raper and Row, Nueva York.  Disponible en:

martes, 6 de septiembre de 2022

La historia de la genetica II - redescubriendo el trabajo de Mendel


Hace un par de capítulos hicimos un viaje que inició en la antigüedad y que terminó hacia inicios del siglo XX, esto con motivo del bicentenario del nacimiento de Gregor Joham Mendel, el padre fundador de la genética.  Gracias a los experimentos realizados por Mendel en la abadía de Santo Tomás en Brunn hacia 1856, y de la interpretación de los resultados este notable personaje fue el primero que logró explicar  cómo se heredaban los caracteres a través de la herencia.

Sin embargo, de acuerdo con la interpretación de algunos historiadores de la ciencia, el tema central al que Mendel intentó dar solución no fue el problema de la herencia, sino el problema de la hibridación. Mendel estaba interesado en las prácticas realizadas por los criadores de animales y por los mejoradores de plantas. Esas prácticas consistían en el cruzamiento de variedades que diferían en algunas pocas características en busca de reforzar la presencia de ciertos rasgos que consideraban de utilidad. Tomando en cuenta estas experiencias, Mendel dirigió su atención a investigar la posibilidad de que se originaran nuevas especies a partir del cruzamiento de especies o variedades preexistentes y, en relación con ello, se propuso encontrar un principio de validez universal sobre la formación y la evolución de los híbridos. Además, se propuso descubrir también el principio que gobierna los cambios a los que están sujetas las características en que difieren los individuos que se cruzan a través de las sucesivas generaciones.

Sin embargo, el trabajo realizado por Mendel pasó prácticamente desapercibido durante 35 años, hasta que fuera redescubierto en 1900 por varios investigadores. Es así que tres biólogos europeos, el neerlandés Hugo de Vries, el alemán Carl Correns, y el austríaco Erich von Tschermak, por separado, y sin conocer previamente los trabajos de Mendel llegaron a las mismas conclusiones que él. de Vries fue el primero, y Correns, tras haber leído su artículo y haber buscado en las referencias encontró el olvidado artículo de 1866, publicado por Mendel.

Poco tiempo después, el genetista inglés William Bateson a través del relato de Hugo de Vries; se encargó de buscar y traducir el trabajo de Mendel al inglés en 1902, y el resto ya es historia.


Posteriormente a la publicación original de los trabajos de Mendel, la ciencia realizó  considerables progresos en la biología celular, la histología, la microscopía y el estudio de la reproducción, fue durante este período que se descubrió al ADN, también se descubrieron los cromosomas y se observaron y describieron por primera vez sus movimientos durante la mitosis. Lo mismo ocurrió con el proceso por el cual se forman los gametos y los sucesos de la meiosis fueron rápidamente relacionados con los principios mendelianos de la herencia.

El trabajo de Mendel fue publicado en una relativamente desconocida revista científica, lo cual pudo haber sido una de las razones por las que no se le prestó ninguna atención en la comunidad científica. En cambio, la discusión sobre los modelos de herencia fueron dominadas por las ideas de Darwin y su principio de evolución por selección natural, en contraposición a los mecanismos de herencia no lamarckiana. La propia teoría de la herencia de Darwin, la  pangénesis, no tuvo un alto grado de aceptación.  

Una versión más elaborada de la pangénesis, que eliminó gran parte de los vestigios lamarckianos de Darwin, fue desarrollada como la escuela "biométrica" de la herencia por el primo de Darwin, Francis Galton en 1883.  Posteriormente en 1892 el biólogo alemán August Weismann realizó una serie de experimentos con ratones cuyas colas habían sido extirpadas quirúrgicamente. Sus resultados, mostraron que este procedimiento no tuvo efecto en el tamaño de la cola de su descendencia, desafiando de esta forma tanto las ideas de la pangénesis como las de Lamarck y los caracteres adquiridos, que sostenían que los cambios en un organismo durante su vida podían ser heredados por sus descendientes. Es así que con las ideas de Weismann nace la hipótesis del plasma germinal, la cual sostenía que el plasma germinal era la parte nuclear esencial de las células germinales y, a diferencia de las células somáticas, este permanecía cualitativamente idéntico desde el cigoto y era responsable de la herencia, pero quedaba restringido a los tejidos germinales.

Hoy en nuestro recorrido por la historia de la ciencia veremos como estas ideas fueron modificadas posteriormente por el modelo mendeliano gracias a que hacia la ultima década del siglo XIX, de Vries se preguntó cuál podría ser la naturaleza del germoplasma y, en particular, si este era o no una mezcla de características parentales, o si la información se transportaba en paquetes discretos que permanecían intactos. A partir de acá le resultó conveniente adoptar las ideas de Mendel para explicar la herencia y poner a prueba al plasma germinal.  

Hoy nuestra máquina del tiempo nos permitirá hacer un recorrido hasta principios del Siglo XX, y terminaremos por descubrir qué ocurrió luego de que las ideas de Mendel se cimentaron y nace así la genética moderna, una rama de la biología que hoy en día se constituye en una poderosa herramienta de aplicación para los biólogos, en campos tan diversos como la salud, la evolución, la ecología, la arqueología, y la taxonomía entre otros.

Música del capítulo

Fever Ray / Vikings – Colm McGuinnes Music - If I Had A Heart (Norse Version)
Howard Shore - L'Orchestra Cinématique - Lord of the Rings: The Rings of Power Main Title 
Prince – Rock Bit – Purple Rain 8 bits
George Harrison - Prince, Tom Petty, Jeff Lynne, Dhani Harrison et al - "While My Guitar Gently Weeps" 

Enlaces

Alfred. R., 2010.  Feb. 8, 1865  Mendel Reads Paper.  Founding Genetics.  Disponible en: 

Claros, M.G. s.f.  Historia de la Biología (V): La naturaleza química del DNA (hasta el primer tercio del siglo XX).  Universidad de Málaga. Disponible en: 
 
Galera, A. 2000. Los guisantes mágicos de Darwin y Mendel. Asclepio, 52(2), 223–282. Disponible en:

Lorenzano, P. 1998. Acerca del 'redescubrimiento' de Mendel por Hugo de Vries.  Epistemología e Historia de la Ciencia. Vol 4. n° 4. Disponible en:

Lorenzano, P.   1999.  Carl Correns y el "redescubrimiento" de Mendel.  Epistemología e Historia de la Ciencia, vol 5. no 5. Disponible en: 

Lorenzano, P.  2000. Erich Tschermak: supuesto "redescubridor" de Mendel.  Epistemología e Historia de la Ciencia, vol. 6 No 6. Disponible en:

Lorenzano, P. (2008). Inconmensurabilidad Teórica y Comparabilidad Empírica: El Caso De La Genética Clásica. Análisis Filosófico, XXVIII(2),239-279. Disponible en:  

Montoliu, L.  2022.  El hombre del bicentenario.  Genética.  Disponible en: 

Ruiz C.E., 2008. Gregor Mendel: el solitario monje de Brünn.  Disponible en: 

Sturtevant, A. H. 1965. A history of genetics. Raper and Row, Nueva York.

sábado, 13 de agosto de 2022

Karl Hoffmann - naturalista - medico y heroe costarricense

Continuando con la celebración del bicentenario de la fundación de la República de Costa Rica, La cueva del Topo en colaboración con el Colegio de Biólogos de Costa Rica, ha realizado las reseñas de la vida de notables  hombres y mujeres de Ciencia, considerados Pioneros de la Biología en Costa Rica, y como tal en esta ocasión presentamos la biografía de Karl Hoffmann, otro de los principales pilares de la biología costarricense.

Durante mucho tiempo algunas naciones europeas lanzaron al mundo sus ejércitos conquistadores y sus misioneros religiosos, pero además enviaron al mismo tiempo campesinos, obreros, artesanos, y finalmente científicos los cuales muchas veces y en silencio cambiaron la historia de las pequeñas naciones en las que se establecieron. Precisamente Alemania, fue una de esas naciones, Karl Hoffmann uno de esos científicos y Costa Rica una de esas pequeñas naciones.

De manera definitiva Karl Hoffmann Brehmem, es un personaje que se encuentra fuertemente unido a la historia de Costa Rica, país que hizo suyo, demostrando incluso genuino patriotismo en los frentes de batalla durante la Campaña Nacional de 1856, cuando se defendió la soberanía y la libertad de Costa Rica y de toda Centroamérica.  Su papel en la historia fue mas allá del héroe de guerra, su aporte al desarrollo de la medicina y su papel en el desarrollo de la Ciencia costarricense sin duda lo convierten hoy en una de las figuras más notables de la historia de este pequeño país centroamericano.

Hoffmann fue uno de los primeros naturalistas formales en establecerse en Costa Rica, y a pesar de que no tenía formación como taxónomo, consciente de la importancia del conocimiento científico de los ecosistemas americanos, que resultaban casi desconocidos por la comunidad científica, tuvo la visión de realizar las primera colectas formales, con la intención de enviar los especímenes a los especialistas europeos.   

Hoffmann llegó al país en el año 1854 y se estableció en San José, integrándose de inmediato a la creciente comunidad alemana que para ese momento ya existía en el país, convirtiendo su casa en una clínica de consulta y una pequeña farmacia, complementando además sus ingresos con la venta de vino y licores. Sin embargo simultáneamente inició el estudio de la geografía física y climatología costarricense. También escribió importantes obras sobre la vegetación del valle central, reflejando para ese entonces las ideas de biogeografía de von Humboldt, y asimismo la categorización de las diferentes zonas altitudinales de vegetación.  Las colectas de Hoffmann se depositaron en el Museo de Berlín pero es difícil  determinar el número exacto de los especímenes que recolectó debido a los daños que sufrió en este museo durante la Segunda Guerra Mundial.  En su honor se han bautizado muchas especies, entre las cuales sobresalen 22 especies de plantas y 16 especies o subespecies de animales, incluido el perezoso de dos dedos una especie emblema costarricense Choloepus hoffmanni.

Karl Hoffmann es hoy considerado un naturalista de gran intuición, una alta capacidad analítica, una amplia formación académica y notable sensibilidad social, sus aportes versaron no solo sobre cuestiones biológicas, sino la vulcanología y la climatología. Una de sus principales contribuciones científicas sería la primera clasificación de la vegetación costarricense, según los pisos altitudinales del país. Sin embargo, su mayor aporte fue la colecta de plantas y animales que luego serían enviadas a Europa con la finalidad de identificarlos, dado que para ese entonces el conocimiento de nuestra flora y fauna era verdaderamente pobre. 

Hoffmann tenía interés tanto en plantas como en todos los grupos de animales, soñaba com publicar un libro al cual había titulado Flora y fauna de Costa Rica, hecho que se vio frustrado debido a su seria enfermedad y temprana muerte, acontecida sin haber cumplido 36 años de edad.  Su enfermedad, que se intensificó de manera paulatina, le dificultó ejercer como médico de manera que hacia el fina de sus días el Estado le otorgó una pensión.  Buscando un clima más benigno que el de la capital en febrero de 1859 partió con su esposa hacia Puntarenas, pero recién llegando a dicho puerto ella moriría debido a una epidemia de fiebre tifoidea.  Deprimido y solitario moriría Hofmann el 11 de mayo de 1859, cinco días después de Alexander von Humboldt. Sería enterrado al día siguiente en el cementerio de la ciudad de Esparza, en una fosa contigua a la de su esposa, donde permaneció por 70 años. 

Sin embargo el 1 de mayo de 1929, sus restos fueron exhumados y trasladados a la capital, donde se les enterraría con mas honor en el Cementerio General.  Hoy haremos un retrospectiva en la vida de este noble y heroico médico, quien además de ser uno de los pilares de la ciencia costarricense contribuyó a evitar el triunfo de los filibusteros en Centroamérica y al afianzamiento de la libertad y la soberanía de Centroamérica.

Hoy nuestra máquina del tiempo nos lleva de viaje hasta 1823, concretamente a la ciudad Prusiana de Stettin, hoy Pomerania Occidental en Polonia, donde acompañaremos en el viaje hasta la Costa Rica de mediados del siglo XIX a este notable científico, quien es uno de los principales pilares de la biología y medicina costarricense. 

Música del capítulo

Woody Jackson – American Venom - Red Dead Redemption 2 OST - Ending Soundtrack
Michiel van den Bos - ArchOST Youtube - Age of Wonders: Planetfall (OST) – Celestium
8 Bit – Queensryche – Silent Lucidity
Geoff Tate - Helpless

Enlaces


Botey-Sobrado A.  La epidemia del cólera (1856) en Costa Rica: una visión de largo plazo.  Diálogos.  Revista electrónica de Historia. Vol. 9 (2008): VOLUMEN ESPECIAL 2008: 9º CONGRESO CENTROAMERICANO DE HISTORIA.  Disponible en: 
https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/dialogos/article/view/31155/32112

Hilke Quirós, Luko. Un funeral solemne para el Dr. Karl Hoffmann. Revista Comunicación. Año 34 / vol. 22, No. 2. Julio-Diciembre, 2013.  Disponible en: 
Hilke Quirós, Luko.  Karl Hoffmann: un naturalista en tiempos turbulentos.  Manejo Integrado  de Plagas y Agroecología ( Costa Rica ) No.77, 2006.  Disponible en: 
https://repositorio.catie.ac.cr/bitstream/handle/11554/6438/Karl_Hoffmann_un_naturalista.pdf?sequence=1&isAllowed=y 

Hilke Quirós, Luko.  Dr. Karl Hoffmann: naturalista y héroe en 1856.  VIII Congreso Nacional de Ciencias. Exploraciones fuera y dentro del aula. 27 y 28 de agosto, 2006 Universidad Earth, Guácimo, Limón, Costa Rica.  Disponible en:
https://www.cientec.or.cr/exploraciones/ponencias2006/LukoHilje.pdf 

Hilke Quirós, Luko.  Biografía Dr. Karl Hoffmann Brehmer. Acta méd. costarric. Vol 51 (4), octubre-diciembre 2009.  Disponible en:
https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/estudios/article/view/24052/24185 

Hilke Quirós, Luko.  KARL HOFFMANN Y LA GUERRA LIBERTARIA DE 1856-1857-  Revista Comunicación. Volumen 15, año 27, No. 1, Enero-Julio, 2006 (pp. 88-91) Disponible en:
https://revistas.tec.ac.cr/index.php/comunicacion/article/view/1078/986 

Hilke Quirós, Luko.  KARL HOFFMANN: NATURALISTA, MÉDICO Y HÉROE NACIONAL DE 1856-1857.   Revista Estudios, Universidad de Costa Rica. No. 20, pág. 41-47, ISSN: 1659-1925 / 2007.  Disponible en:
https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/estudios/article/view/24052/24185 

Hilke Quirós, Luko.  El obituario del Dr. Karl Hoffman. Revista Comunicación, 2012. Año 33 / vol. 21, No. 1. Instituto Tecnológico de Costa Rica, pp. 70-77.  Disponible en: 
https://repositoriotec.tec.ac.cr/handle/2238/4681 

Hilje Quirós, L. (2021). LOS MÉDICOS DE LA CAMPAÑA NACIONAL DE 1856-1857. Revista Herencia, Vol. 34 (2), enero-junio, 200-231.  Disponible en:
https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/herencia/article/view/47420

Morales, Carlos O.  EN BUSCA DE KARL HOFFMANN. Lankesteriana International Journal on Orchidology, vol. 6, núm. 3, diciembre, 2006, pp. 157-158.  Disponible en:

martes, 19 de julio de 2022

La historia de la genetica - desde sus antecedentes hasta el siglo XX


Hoy en la cueva del topo nos vamos a detener para conversar del hombre del bicentenario, en esta ocasión no se trata de la obra de Isaac Asimov, este 20 de julio se cumplen 200 del nacimiento del padre fundador de la genética, quien estableció los principios de la herencia con sus experimentos realizados en los jardines e invernaderos de la abadía de Santo Tomás en Brunn en República Checa, el monje agustino Gregor Joham Mendel. En ese monasterio Mendel realizó multitud de cruces entre diferentes variedades de guisantes con características peculiares y distinguibles, de color, de forma, de tamaño, y observó y anotó cuidadosamente los resultados. De la interpretación de los mismos surgieron unas constantes que le permitieron explicar cómo se heredaban, cómo pasaban de padres a hijos, los caracteres asociados a esos determinantes genéticos. Los principios de la la Herencia Genética, fueron descifrados mucho antes de que se descubrieran el ADN, los cromosomas o los genes.

Sin embargo, el aporte de Mendel a quien ahora resaltamos como fundacional de la genética, pasó prácticamente desapercibido durante 35 años, hasta que fuera redescubierto en 1900 por varios investigadores. El trabajo de Mendel fue redescubierto por tres científicos europeos, el neerlandés Hugo de Vries, el alemán Carl Correns, y el austríaco Erich von Tschermak, quienes por separado, y sin conocer los trabajos de Mendel llegaron a las mismas conclusiones que él. 

de Vries fue el primero que publicó sobre los principios de la herencia, y Correns, tras haber leído su artículo y haber buscado en la bibliografía publicada, en la que encontró el olvidado artículo de Mendel, declaró que este se había adelantado y que el trabajo de de Vries no era original.  Fue el genetista inglés William Bateson quien impulsó en 1900 el conocimiento de los principios de Mendel. Bateson tuvo conocimiento del trabajo de Mendel, a través del relato de Hugo de Vries; así encontró el refrendo de lo que había estado experimentando. Él fue, pues, quien dio las primeras noticias en Inglaterra de las investigaciones de Mendel. En el año 1902, Bateson publicó Los principios mendelianos de la herencia, una defensa acompañada de la traducción de los trabajos originales de Mendel sobre hibridación. Además, fue el primero en acuñar términos como «genética», «gen» y «alelo» para describir muchos de los resultados de esta nueva ciencia biológica.

Durante los 35 años en que el trabajo de Mendel permaneció en la oscuridad se habían efectuado considerables progresos en la microscopía y, en consecuencia, en el estudio de la estructura celular.  Durante este período, se descubrieron los cromosomas y se observaron y describieron por primera vez sus movimientos durante la mitosis. Durante estos años, también se descubrió el proceso por el cual se forman los gametos y los sucesos de la meiosis fueron rápidamente relacionados con los principios mendelianos de la herencia.

No fue sino hasta 1865, dos siglos después que Newton había comenzado a introducir un cierto orden en las ciencias físicas, que Mendel ofreció al mundo una explicación acerca del mecanismo de la herencia. Hasta ese entonces no se comprendía el mecanismo de transmisión de caracteres entre padres e hijos, aunque se sostenía un punto de vista plausible aunque completamente erróneo, según el cual se suponía que los caracteres de la progenie constituían un punto medio entre los de los padres.  Un gran número de jardineros y genetistas habían realizado cruzamientos de variedades de la misma especie con muchos caracteres diferentes, y también con miembros de diferentes especies que diferían en un número aún mayor de caracteres, pero los resultados obtenidos fueron siempre caóticos, sin consistencia y contradictorios, y los mismos no llevaron a la formación de ningún principio general. Esto se debió a que no tenían noción alguna de la condición genética del material con el cual trabajaban. 

El genio de Mendel consistió en reducir el problema a su forma más simple cruzando los padres que poseían sólo dos caracteres diferentes cada vez, investigando la herencia de estos caracteres a través de muchas generaciones, y expresando el resultado de sus cruzamientos en forma de proporciones matemáticas.
 
Los trabajos de Mendel atrajeron la atención en todo el mundo y con esto estimularon muchos estudios de investigadores que buscaban confirmar y extender sus observaciones. El redescubrimiento de los trabajos de Mendel fue el catalizador de muchos nuevos descubrimientos en genética que condujeron a la identificación de los cromosomas como los portadores de la herencia en el año 1902. Sin embargo, algunas de las conclusiones de Mendel debieron ser modificadas. Si bien muchas de las características se heredan de acuerdo con las leyes establecidas por Mendel, otras, tal vez la mayoría, siguen patrones de herencia más complejos. Ciertas interacciones entre los alelos, interacciones entre los genes, e interacciones con el medio ambiente explican gran parte de estas desviaciones de los principios mendelianos.  En nuestro viaje de hoy daremos un vistazo al contexto de los descubrimientos y su posterior desenvolvimiento, antes de ser redescubiertos 16 años después de la muerte de Mendel.

Hoy nuestra máquina del tiempo nos permitirá hacer un recorrido a través de la historia, y daremos un vistazo a los antecedentes que permitieron nacer a una rama de la ciencia que hoy en día se constituye en una poderosa herramienta de aplicación para los biólogos, en campos tan diversos como la salud, la evolución, la ecología y la taxonomía entre otros.

Música del capítulo

Gilles Nuytens - Mark Mothersbaugh - Thor Ragnarok  main Theme Extended
Ludwig Göransson - Boba Fett Theme extended 
8 Bit Universe - The Cure - Close To Me 8 Bit 
The Cure - A Forest

Enlaces

Nogler GA. The lesser-known Mendel: his experiments on Hieracium. Genetics. 2006 Jan;172(1):1-6. doi: 10.1093/genetics/172.1.1. PMID: 16443600; PMCID: PMC1456139. Disponible en:

Fisher R.A.  1936.  HAS MENDEL'S WORK BEEN REDISCOVERED ? Reproduced from the Annals of Science, v. 1: 115-137.  Disponible en: 

Sturtevant, A. H. 1965. A history of genetics. Raper and Row, Nueva York.  Disponible en:

Adaptación de la traducción al inglés de William Bateson hecha por Roger B. Blumberg. Mendel, Gregor. 1866. Versuche über Plflanzenhybriden. Verhandlungen des naturforschenden Vereines in Brünn, Bd. IV für das Jahr 1865, Abhandlungen, 3–47. Disponible en: