jueves, 28 de mayo de 2026

El bipedalismo pudo haber seguido una ruta evolutiva más compleja de lo que se pensaba

Durante mucho tiempo, los científicos imaginaron la evolución del bipedalismo humano como una transición relativamente directa: nuestros antepasados habrían pasado de desplazarse en los árboles a caminar erguidos de manera progresiva y uniforme. Sin embargo, una investigación reciente sugiere que la realidad pudo haber sido mucho más compleja.  En un estudio publicado en la revista PNAS, un grupo de investigadores encabezado por la investigadora en paleoantropología del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, Marine Cazenave, analizó mediante tomografías computarizadas la estructura interna de fósiles pertenecientes a distintos homininos sudafricanos. El objetivo era comprender cómo distribuían el peso corporal y cómo se desplazaban estos antiguos parientes humanos.  Los resultados indican que las diferentes especies estudiadas pudieron haber desarrollado formas distintas de caminar erguidas. Es decir, el bipedalismo no habría evolucionado una sola vez siguiendo una única “ruta correcta”, sino que varias especies habrían experimentado soluciones anatómicas diferentes para desplazarse sobre dos piernas.



Uno de los fósiles estudiados pertenece a la especie Australopithecus africanus, que vivió hace aproximadamente entre 3 y 2 millones de años en Sudáfrica. El análisis de sus huesos sugiere una locomoción todavía muy vinculada a la escalada de árboles. Sus articulaciones y distribución ósea indican una postura más flexionada en rodillas, caderas y tobillos, probablemente útil tanto para caminar como para trepar.  En contraste, otros fósiles muestran adaptaciones más relacionadas con soportar peso de manera eficiente durante la marcha bípeda. Algunas estructuras óseas eran más densas y robustas, lo que indica una locomoción terrestre más frecuente.  Según los autores, estas diferencias podrían significar que varias especies de homininos coexistieron utilizando estrategias locomotoras distintas en ambientes similares. Esto rompe con la idea tradicional de una evolución lineal en la que una única forma de caminar reemplazó gradualmente a otra.


El estudio también refuerza la idea de que la evolución humana fue un proceso ramificado, lleno de experimentos evolutivos. Algunas especies conservaron habilidades arborícolas importantes mientras desarrollaban capacidades bípedas parciales, mientras que otras avanzaron hacia una locomoción más parecida a la humana moderna.  El estudio señala que el bipedalismo humano actual probablemente surgió a partir de una combinación compleja de adaptaciones acumuladas durante millones de años. Caminar erguidos no fue simplemente abandonar los árboles, sino el resultado de múltiples cambios anatómicos, ecológicos y conductuales.  Esta interpretación coincide con una visión cada vez más aceptada en paleoantropología: la evolución humana no fue una escalera recta hacia nuestra especie (Homo sapiens), sino un arbusto evolutivo con muchas ramas, especies coexistiendo y diferentes experimentos biológicos ocurriendo al mismo tiempo.

Fuente:

M. Cazenave,A. Pietrobelli,A. Luková,S. Bachmann,M.V. Caruana,R.J. Clarke,C.J. Dunmore,A.S. Hammond,J.L. Heaton,A.J. Heile,J. Hoffman,K. Kuman,D.H. Pahr,C.M. Smith,D. Stratford,A. Synek,Z.J. Tsegai,T.L. Kivell,T.R. Pickering, & M.M. Skinner.  (2026)  Swartkrans Paranthropus and Sterkfontein Australopithecus from southern Africa had different locomotor repertoires, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 123 (20) e2532193123-

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