Camino despacio entre la niebla que envuelve las calles del viejo Londres hacia finales del siglo XIX. El aire es denso, casi vivo, y cada farola parece una luna temblorosa suspendida sobre el miedo. El empedrado de la calle brilla bajo la lluvia y mis pasos resuenan como si despertaran fantasmas. En Whitechapel, los callejones huelen a humo, a cerveza barata y a desesperanza. Es un barrio que no duerme, donde la pobreza se disfraza de rutina y el peligro acecha tras cada sombra. Mientras avanzo, escucho el rumor lejano de una carreta, el llanto de un niño, un grito ahogado que se pierde entre la bruma. Londres respira con dificultad, enferma de desigualdad y de secretos. Aquí, entre los obreros exhaustos y las mujeres olvidadas, nació una leyenda que aún hoy nos observa desde la oscuridad: Jack el Destripador.
Nadie lo vio con claridad, pero todos sintieron su presencia. Un hombre, o tal vez una idea, que convirtió el miedo en un eco eterno. Mientras sigo mi marcha, por momentos me parece oír sus pasos que se mezclan con los míos, como si alguien caminara detrás, silencioso, paciente. Pero solo es el viento que recorre las esquinas o mi imaginación que se deja arrastrar por la historia. Sigo caminando, porque el misterio sigue vivo, y bajo la tierra —en mi propia cueva— intentaré desenterrar lo que queda de verdad entre tanta sombra. Soy El Topo, y esta noche, descenderemos juntos a las entrañas del Londres victoriano… allí donde comenzó la leyenda del Destripador.
El misterio de Jack el Destripador sigue siendo uno de los más inquietantes de la historia criminal. Entre agosto y noviembre de 1888, el barrio londinense de Whitechapel se convirtió en el escenario de una serie de asesinatos brutales que sembraron el pánico y marcaron para siempre la imaginación colectiva. Las víctimas, mujeres pobres y vulnerables, fueron encontradas con una violencia que desafiaba toda lógica. La policía, desbordada por la presión pública y la falta de recursos, persiguió sombras entre la niebla. Las cartas firmadas por “Jack the Ripper” —quizás auténticas, quizás una cruel broma— alimentaron el terror y el mito. Decenas de sospechosos fueron señalados: médicos, carniceros, artistas, incluso miembros de la aristocracia. Pero la verdad, como la niebla de Whitechapel, nunca se disipó del todo. Más de un siglo después, el Destripador sigue siendo un enigma sin rostro. Su historia es también el retrato de una ciudad dividida, de una sociedad que comenzaba a enfrentarse a la modernidad y a sus propias sombras.
Nuestro viaje de hoy nos lleva a hasta la misma Inglaterra victoriana donde intentaremos descifrar lo que permanece oculto tras los crímenes, la prensa y el mito… porque a veces, lo más aterrador no es el asesino, sino lo que la oscuridad revela de nosotros mismos.
Música del episodio
Rest for the Wicked - Jack the Ripper | DARK GOTHIC AMBIENT MUSIC
Sound Effects - Horror Ambience Sound Effect
Echoes of the Crypt - Jack The Ripper – Dark Gothic Ambience
Rod Temperton Music - Michael Jackson - Thriller - 8-Bit NES
Judas Priest - The Ripper
Enlaces
https://www.science.org/content/article/does-new-genetic-analysis-finally-reveal-identity-jack-ripper
Connor, S. 2014. Jack the Riper: Scientists Who Claimed to Have Identified Notorious Killer Has Made Serious DNA Error. The Independent. Disponible en:
http://www.independent.co.uk/news/science/jack-the-ripper-id-hinges-on-a-decimal-point-as-scientists-flag-up-dnaerror-in-book-that-claims-to-9804325.html
https://www.forbes.com/sites/kristinakillgrove/2019/03/18/archaeological-geneticists-call-jack-the-ripper-dna-study-unpublishable-nonsense/
https://www.cambridge.org/core/journals/psychiatric-bulletin/article/case-of-aaron-kosminski-was-he-jack-the-ripper/DDFAD697810395EE21A6B210995037F6
https://doi.org/10.1111/1556-4029.14038
https://idun.augsburg.edu/honors_review/vol11/iss1/4/
https://www.williambrookes.com/wp-content/uploads/2024/05/Whitechapel-Revision-Guide.pdf
https://hawksites.newpaltz.edu/virtuallylondon/2015/12/07/whitechapel/
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